Voy a empezar esta columna
con tres simples palabras: No me odien.
Sé que para muchos de los
que me lean será prácticamente imposible, y la verdad no es que me importe
mucho si lo hacen o no. Digo, hay que ser honestos, a fin de cuentas esta
columna es de opinión y eso es lo que vengo a hacer siempre, compartir mi
humilde punto de vista acerca de temas que bien pueden gustarles o que les
valgan un carajo.
Dicho esto, procederé a la
pregunta que me he hecho durante los últimos días… ¿Qué es lo que pasa
últimamente con los hombres? Y es que tristemente empiezo a pensar que el
“prototipo” que muchos de nosotros tenemos en mente es ya una especie en
peligro de extinción.
¿Estaré exagerando? La
verdad es que creo que últimamente es más común encontrar por todos lados tipos
a los que comúnmente llamamos “locas”. Esos que para empezar, se visten con la
ropa más embarrada que encontraron en el closet (quizá de su hermana), de pelo
planchado o peor aún, teñido. Que se depilan la ceja mucho más que sus propias
madres y que (esto es lo que más me molesta) se refieren a sí mismos como
mujeres. Esos que usan el “mana” más que un “gracias”, que se hablan en
femenino y hasta hacen ver masculinos a los exagerados personajes homosexuales
de las telenovelas mexicanas.
Vamos, que no es que tenga
algo en contra de ellos. Los respeto como a cualquier otro ser viviente, lo que
sí es verdad es que no comprendo muy bien cómo es que funcionan sus (muy
seguramente) rosas neuronas. Quizá seré muy cerrado, anticuado y hasta cierto
punto intolerante, pero mi concepto de homosexual gira en torno a un hombre que
siente atracción física hacia otro hombre, y cuando decimos “hombre” entendamos
que la palabra “masculinidad” va implícita. ¿No?
Quizá por ahí empezó mi
incomodidad al ir a los antros. Ahora están llenos de loquitas que además de
cumplir con la descripción antes mencionada, se sienten paridos por los dioses
y creen que nadie las merece, que son las DIVAS de la noche y que apenas pisan
el bar, todo les pertenece. Ahora sí que como se diría en su lengua nativa: ¡Ay
parfavaaar! Qué ridiculez más grande, la realidad es que NADIE les compra el
numerito y en lugar de verse tan “cool” y “deseados” como creen que se ven, lo
que sucede es todo lo contrario, la pena es horrible, y más cuando es ajena.
Qué patético es ir a un
antro y sentirte el único vaso de agua en el desierto, pensar que tú y tus
amigos son las protagonistas de Sex & the City y peor aún, que
automáticamente creas que tú eres Carrie Bradshaw. Más patético aún es presumir
por todos lados que eres más perra que Regina George y lo más probable es que
tu cerebro no vaya más allá de Karen Smith. (Sí, también sé de películas MUY
gay). En verdad tienen qué parar sintiéndose modelos de Andrew Christian,
tratando de vivir como celebridades los fines de semana para regresar el lunes
a joderse el lomo toda la semana para gastar su quincena pagando el cover y los
tragos en un antro “cool”.
Espero que no me mal
interpreten, si algo tengo muy claro es que existen hombres afeminados que no
son precisamente unas locas. Así como existen hombres afeminados que no por
serlo son homosexuales. ¿Y lo mejor de todo? Existen homosexuales que no por
serlo son afeminados. ¡Esa es la especie que al parecer se está extinguiendo!
Si bien es cierto que la mayoría de los homosexuales (y según la ciencia
también los heterosexuales) tenemos una parte femenina, no todos la andamos
haciendo evidente ni la adoptamos como parte indispensable de nuestra vida
diaria.
Sí, está muy padre que
conforme avanza el tiempo la sociedad en la que vivimos vaya avanzando y sea
cada vez más abierta y respetuosa con las personas homosexuales, pero también
hay qué tener un poquitito de madre y conocer lo que es respeto. ¿Por qué lo
digo? Porque a pesar de que sí está bien que tengamos la libertad de ser como
queramos ser, existen algunos que no conocen la vergüenza y dejan fluir todo su
alocado ser alimentando aún más el mal concepto que se tiene de todo hombre
gay.
¿Dónde han quedado los
tipos varoniles? No me refiero a los de clóset, ni a un trailero que escupa
cada 2 minutos y masque tabaco, no. Me refiero a un tipo varonil que se
enorgullezca de su homosexualidad y no necesite unirse al club de fans de Lady
Gaga o Britney Spears. Esos que no necesitan alardear de ser lo mejor del mundo
mundial, que les vale madre si Christina Aguilera engorda o baja de peso, esos
para los que no es prioridad cómo se les ve el cabello o que van más allá de la
superficialidad y banalidad que tanto envuelve al ambiente gay.
¿Será que yo estoy pidiendo
demasiado? Veamos… si ustedes pudieran elegir entre una loca y un tipo varonil,
¿a cuál escogen? Y aclaremos que nada tiene qué ver el rol sexual, sino el
gusto personal. Honestamente, ¿a quién elegirían? Me interesa demasiado saber
su opinión al respecto, así que no duden en comentar. Así me vayan a mentar la
madre, toda opinión es bienvenida.
