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martes, 27 de enero de 2015

¿Andarías con alguien VIH+?



Andarías con alguien que tiene VIH? Sé honesto… ¿Cuál es la primera respuesta que llegó a tu mente?

Cuando hablamos de VIH es muy común que la mayoría llegue a sentir temor, pero es mucho más común que uno piense que algo como eso “jamás le va a pasar”. Hablando de temas como este no importa la edad, de nada sirve si eres joven o no, el caso es que creemos que somos inmunes, que estamos exentos y muchas veces que un condón es suficiente para evitar llegar a ser portadores del virus. ¿En verdad crees que eso es todo lo que necesitas?

Debo decir que yo me he hecho la prueba del VIH en algunas ocasiones, y no hubo ninguna de ellas en la que no sintiera nervio y miedo durante la expectativa de los resultados. Sentía miedo porque en algún momento me ganó la calentura, porque pensé que nada pasaría y me olvidé de usar un condón. Y a pesar de que afortunadamente todas mis pruebas han salido negativas, la realidad es que no se puede estar jugando con el destino.

Supón que tú lo tienes, hagamos de cuenta que eres VIH positivo. ¿Crees que eso te haría diferente de los demás? ¿Piensas que no mereces las mismas oportunidades de ser amado y disfrutar de una relación maravillosa como todos? Honestamente yo no tengo una respuesta definitiva a la pregunta principal de este texto, pero lo que es cierto es que si yo fuera el portador, me gustaría saber que por pequeño o grande que sea ese detalle para otros, la oportunidad de encontrar el amor sigue sobre la mesa.

Pensaba escribir este artículo en base a los comentarios de otros, a las tantas respuestas positivas que recibí y a unas cuantas muy nefastas, pero la verdad es que no puedo hacerlo de esa forma. No puedo dar por hecho que todos los que respondieron con un sí rotundo en verdad lo harían, de igual forma no puedo estar seguro de que aquellos que sin dudarlo dijeron que no, no cambiarían de opinión si el hombre en cuestión fuera el amor de su vida. Lo que sí puedo hacer es hablar de mí, de lo que pienso y de mi propia experiencia.

Nunca he salido con alguien positivo, no porque lo rechace, pero porque jamás he conocido a alguien en el plano amoroso que sea portador. A quien sí conocí fue a un gran amigo, un hombre con tanta vibra positiva como belleza física y emocional; y sí, tenía VIH. Me contó que lo tenía desde muy chico y me lo dijo como si hablara del color de su cabello. Así sin más, sin darle importancia, sin dejar que fuera eso lo que lo definiera. ¿Sabes qué otra cosa tenía? Una relación más duradera y estable de la que yo he tenido jamás.

Creo que nunca he conocido a una pareja tan comprometida y feliz como la de ellos. Se entendían a la perfección, se amaban, se respetaban y créeme, por lo que llegué a saber en esas charlas subidas de tono, su vida sexual era por demás envidiable. Sí, su pareja era negativo, y para él eso nunca fue un impedimento o una barrera tanto en la cuestión emocional como sexual. Y yo siempre me pregunté… ¿Cómo demonios lo hacen?

Quizá no existe una fórmula, probablemente nunca sabré la respuesta, pero lo que sé es que hasta el último día de vida de mi amigo, fue feliz. Y gran parte de esa felicidad se debió a que encontró el amor en alguien sin prejuicios, sin miedos, con suficiente valor para estar a su lado sin importar nada. Creo que ahí está la clave, en que no todos somos ese tipo de hombre.

A muchos nos gana el miedo, esa estúpida mentalidad que nos dice que no es bueno, y en gran parte la inmensa falta de información en cuanto al tema. Es muy fácil decir que NO cuando los temores nos ganan, cuando nos ponemos a pensar lo que otros podrían pensar, cuando creemos que al estar con alguien positivo inmediatamente van a deducir que tú también lo eres y ¿¡cómo va a ser posible!?

Nos limitamos a ver la etiqueta sin hacer un esfuerzo por ver a la persona detrás, al ser humano, al hombre. Queremos lo mejor para nosotros sin preguntarnos antes si nosotros somos lo mejor para alguien más, pensamos que por no ser portadores de VIH somos mejores y muchas veces albergamos la estúpida idea de que todo el que lo tiene se lo ganó por andar de caliente, sin saber exactamente cómo fue que terminó siendo positivo.

¿Será que aún no estamos listos para darnos cuenta de que los tiempos han cambiado? ¿Será que a pesar de que muchos van por ahí pidiendo igualdad y navegando con bandera de activistas en el fondo siguen siendo intolerantes a aquello que no conocen? Si en lugar de VIH habláramos de una persona con cáncer, ¿la reacción sería la misma? Entonces… ¿estamos rechazando a alguien por ser diferente, o en realidad el temor es a la idea de amar a alguien que tenemos más probabilidades de perder?

Existen muchos factores a tomar en cuenta antes de responder si tendrías una relación con alguien que es VIH positivo, pero sean cuales sean lo importante es que no estén basados en el miedo. Sí, el VIH es contagioso, pero también lo es la estupidez, y al menos yo preferiría enamorarme de alguien VIH positivo que de un hombre tan estúpido que defina a otros por lo que tienen, y no por lo que son.


¿Tú qué harías? 

martes, 20 de enero de 2015

La carne es débil... ¿Una relación es sólo de dos?



 ¿Amor o sexo? ¿Sexo o amor? ¿Ambos? ¿Juntos o separados? Tantas preguntas y un solo conflicto. Durante mucho tiempo he querido escribir acerca de este tema, pero honestamente no me atrevía a hacerlo porque aún no definía una postura personal al respecto. Y es que cuando hablamos de amor y sexo no todos tenemos la capacidad, madurez o experiencia, para saber separarlos cuando la situación lo permite.


Es muy cierto que tanto el sexo con amor, como sin el son posibles. ¿Cuál sabe mejor? Eso es cosa de cada quién, pero lo que también es cierto es que cuando se trata de separarlos a veces nos cuesta un huevo y la mitad del otro. Para que me entiendan mejor y no darle tantas vueltas… ¿Qué pasa cuando verdaderamente amas a tu pareja pero sexualmente necesitas algo diferente?

Ah, llegamos al punto. Por ahí dicen que a veces de tanto comer caviar de pronto se antojan unos buenos tacos de frijoles sin importar qué tanto disfrutes la hueva de pescado. Total, imagina que por meses; o quizá años no has probado otra cosa que no sea un sándwich de jamón. Es lógico que un día vas a despertar con antojo de otra cosa, y por más que digan que pueden existir mil formas diferentes de preparar un sándwich de jamón para darle otro sabor, en el fondo TODOS sabemos que sigue siendo LO MISMO.

Por años pensé y me convencí de que mientras amaras a alguien era imposible echar pasión con otra persona. ¡Vamos! Que ni siquiera me podía pasar por la mente, y es que en mi mundo de caramelo creía que el amor era fuerte, poderoso, y suficiente. Tras años de experiencias, relaciones, enamoramientos, tipos que van, vienen y se vienen, he llegado a la conclusión de que desafortunadamente no es así.

Muchas veces escuché el famoso “somos hombres y tenemos necesidades” o aquél que dice “la carne es débil”, y pensaba que se trataban de meros pretextos para andar metiendo la ver…dura en la canasta de cualquiera. Hoy, en pleno 2015 y con casi 28 años de edad, debo confesar que mi mentalidad ha cambiado, ¡y no porque me guste andar de caliente! Eso es aparte, sino porque conforme la sociedad evoluciona nosotros lo hacemos con ella.

Aquí no se trata de infidelidades, sino de acuerdos. No hablamos de ser cabrones sino de ser realistas y honestos. Digamos que el amor de tu vida se va de viaje por 1 año, sí, aunque pueden visitarse te aseguro que lo harán quizá una vez al mes si bien les va y dependiendo de lugar en el que esté. Estando separados, ¿puedes pedirle fidelidad? Planteemos la pregunta desde otra perspectiva: ¿crees que aunque se lo pidas va a tener la fuerza suficiente de hacerlo? Otro giro más: ¿la tendrás tú?

A la hora de hablar de sexo siempre pensamos en lo placentero que es, en lo mucho que lo disfrutamos y en la cantidad infinita de posibilidades que hay para tenerlo. Pero cuando estamos enamorados pensamos en el sexo como algo prohibido fuera de tu relación de pareja. Y todos sabemos que cuando algo es prohibido a veces resulta mucho más excitante. ¿Qué prefieres? ¿Qué tu pareja te mienta y te diga que no se acuesta con nadie más? ¿O al menos saber que ambos pueden hacerlo sin que afecte el sentimiento que existe entre ustedes?

No estoy diciendo que vayan todos a ponerle con quien se les de su gana y engañen a su novio, no. Lo que estoy diciendo es que creo que es posible tener una relación basada en la confianza, la comunicación y LA VERDAD. Si bien los celos muchas veces juegan una parte fundamental en las relaciones, también existen diferentes formas de celar a tu pareja.

El hecho de que tu novio se acueste con alguien más NO quiere decir automáticamente que no te ama, lo que SI quiere decir es que en el momento estaba caliente. NO quiere decir que tú no seas bueno en el sexo, lo que SI quiere decir es que a pesar de eso la atracción por otras personas SIEMPRE va a estar presente. Piensa, ¿por qué en otras culturas no existe problema alguno con tener más de una pareja? Ahí tenemos a los árabes con sus varias esposas, o no nos vayamos tan lejos, a los europeos con una idea del amor y el sexo mucho muy diferentes a la nuestra. ¿Por qué para ellos es más normal el poder llevar una vida amorosa a la par de una vida sexual abierta?

Me atrevo a decir que todo está en la mente, la educación, la crianza y la madurez. En las tres primeras no hay nada que podamos hacer, así nos enseñaron a la mayoría en Latinoamérica. Crecimos pensando en el amor idílico de las telenovelas y películas, lleno de drama e intensidad, soñando con el hombre perfecto que sólo tenga ojos para uno y que no quiera ni ver a alguien más. Pero por el último; la madurez, sí que podemos hacer demasiado. Porque la experiencia te da armas, el crecimiento te abre la mente y mientras más vives más aprendes.

Quizá te cueste entender la idea del amor libre, pero existe. Quizá te estés enojando al leer esto por descalificar al amor como platónico y monógamo, no lo sé. Lo que sé es que si algo he aprendido es que la mentalidad, las ideas, las relaciones, así como el amor y el sexo son materia, y no se crean ni se destruyen… se transforman.


jueves, 15 de mayo de 2014

Tipos de pene. ¿Cuáles dan mucho más que pena?


 A todo gay le encanta comerse un buen trozo de carne. Eso es un hecho, sino resultaría extraño, ¿no? Y es que si algo es cierto es que los homosexuales tenemos una fijación (o adoración) por el pene, que muchas veces va más allá de lo normal. En cambio, para las mujeres a pesar de ser importante, no representa de tal relevancia como lo es para nosotros. Analicemos el porqué.

A pesar de que se ya se haya hablado TANTO de eso, lo cierto es que cuando se trata de sexo no hay tema que se agote.  Pensé que resultaría aburrido y repetitivo hacer una columna cuestionando la importancia del tamaño del pene a la hora de echar pasión y enfocarla hacia esos que no nos gustan, pero resultó todo lo contrario, y es que al preguntar a hombres y mujeres sus opiniones, las respuestas fueron de lo más sorprendentes y hasta cómicas. 
¿Por qué hombres y mujeres si este es un espacio dirigido al público gay? Fácil, porque la mentalidad y las expectativas de ambos son simplemente dignas de compararse.

Empecemos pues. ¿El tamaño importa? Sí, por más que digan que no es importante la verdad es que lo es. Curiosamente la mayoría de las mujeres dijo que lo importante era que supieran usar su herramienta sin importar si era chica o grande. En cambio, todos los hombres (gay, por supuesto) no dudaron en dejar de lado la técnica para darle importancia a la longitud. ¿Por qué para todo hombre es mejor un pene de buen tamaño a la hora del sexo? OJO, que no dije “un pene grande”. La respuesta está en que los gays somos más visuales, preferimos ver algo que nos motive, que nos prenda, que nos incite a jugar con él, a darle besitos y apretones. Y hablando por los pasivos, un pene chico no les hace ni cosquillas. ¡Qué importa si tiene o no cuerpazo! Lo importante es que la tenga bien, porque es preferible uno flaco con buen paquete que uno mamado de corto alcance.

¿Y de qué medidas hablamos cuando decimos “de buen tamaño”? Aunque científicamente el tamaño promedio del pene en estado de erección es de 14.5 cm (sí, leíste bien) para TODOS, tanto hombres como mujeres esa medida no es suficiente. En general, la mayoría llama “normal” a un pene de 16 a 17 cm, tomando cualquier cosa bajo esa medida como pito chico y todo por encima de ella como de buen ver. Aunque debo decir que algunas respuestas me sorprendieron, pues no faltó quien dijo que lo regular era de 18 a 20 cm. ¡Toma! Esos sí que no son de boca chiquita, literal.

Una de las dudas que tenía curiosidad por resolver, era la reacción de un activo ante el tema. Se dice que al no ser penetrado, el activo tiene más predilección por las nalgas que por el pene de su pareja sexual, y comprobé que eso es sólo un mito. Los activos también las prefieren grandes. Y algo que me sorprendió fue saber que tanto pasivos como activos nos hemos vestido y retirado de la escena cuando a la hora de la hora nos topamos con una miniatura colgando entre las piernas del otro. Claro que no falta quien pueda compadecerse y seguir, tratando de hacer sentir cómodo al chavo, pero la realidad es que es una minoría la que lo hace. El rechazo que tenemos hacia alguien con pene pequeño va más allá de la cara o del cuerpo, quizá hasta más allá de la satisfacción sexual.

¿Por qué? Es bien sabido que desde siempre el tamaño del miembro es sinónimo de hombría, no por nada aquellos bien dotados lo van presumiendo por la vida, a veces hasta sin que se les pregunte al respecto. Y si tú eres uno de ellos, déjame decirte que por más difícil que parezca, a la hora del sexo tanto mujeres como hombres demostraron cierta negatividad ante un pene de más de 20 cm. Que si lastima, que si no es ideal para hacer sexo oral, o que si el que lo tiene cree que sólo por eso ya no debe esforzarse en la cama.  Los motivos varían, y aunque se admite que una buena herramienta es atractiva visualmente, cuando hablamos de penetración ya no resulta tan deseada. Eso sí, la reacción ante una de tamaño pequeño es diferente. Esas causan flojera y baja de excitación, pero jamás dolor.

¿De dónde viene eso de que entre más grande es mejor? Sin duda la industria del porno ha ayudado demasiado a acrecentar ese rumor, pues en las películas o videos vemos tipos a veces con monstruosidades colgando y hemos llegado a aceptar ese tipo de tamaños como “normales”, sin tomar en cuenta que detrás de cada escena hay muchos factores que ayudan al talentosísimo actor. Ya sean los ángulos de las tomas, rebajar el vello a casi nulo, el uso de aparatos que alargan y ensanchan el pene temporalmente o que se contrate a tipos de estatura baja con miembros un poco más grandes de lo que sería proporcional a su cuerpo.

¿O qué pensabas que todo eso era natural? Pues no, temo reventar tu burbuja pero la realidad es que el 80% de los tamaños que vemos en pantalla son producto de ese tipo de “ayuditas”.

                           
  
Total, ni chico ni enorme sino tamaño promedio. Pero ¿y qué hay del grosor? Aquí es por demás sabido que una demasiado gorda le atrae a muy pocos y una delgada como fideo, a nadie. Y es que cuando te topas con una demasiado gruesa la penetración es por de más dolorosa e incómoda, a menos que ya tengas aquello más abierto que el techo de un estadio. Y a pesar de que tanto para una grande como para una gruesa existen productos que ayudan con la dilatación, una de las respuestas más comunes que recibí fue que las relaciones sexuales no serían tan usuales como podrían ser con alguien de tamaño y ancho promedio, pues con el uso excesivo de (por ejemplo) los famosos poppers, termina doliéndote la cabeza además del culo.

Nota: El ancho promedio de un pene en estado de erección va de 8.8 a 10 cms.

Y ya pasando a detalles que no tienen nada qué ver con lo gordo ni lo alto, ¿qué hay de las formas? ¡Agárrense! Que aquí sí hay de todo como en el Oxxo. Según lo dicho, aquellos penes con formas irregulares resultan un tanto repulsivos y hasta bajan la excitación en menos de lo que Enrique Peña Nieto vuelve a decir una pendejada.

Aunque se piensa que hay penes con forma de gancho que pueden resultar estimulantes a la hora del sexo, una mayoría opina que una desviación excesiva en el pene no es agradable. Lo mismo con las formas extrañas, tales como aquellas en forma de paleta (muy delgadas y cabezonas), las de forma de cono (punta chica tronco amplio), el de forma de lápiz (delgado y con punta picuda), entre otros. Lo cierto es que de la vista nace el amor, así que a uno bonito no hay quien le diga que no.

¡Los olores! Aquí no hay de otra, un pene atractivo es aquél que es aseado, que huele bien. Tampoco queremos que se lo perfumen, pero una buena higiene es BÁSICA no sólo a la hora de tener sexo, sino todos los días a todas horas. Qué molesto y cero excitante es toparse con uno con mal olor, y eso no se pone a discusión, creo que TODOS coincidimos en ello. Y dentro de la higiene y el buen olor aplica también aquello del sabor. Dicen que dependiendo de la alimentación es el sabor que tendrá el semen, pero aquí no hablamos de eso, sino del pene. Y un pene mal lavado, con residuos de orina, semen o evidenciando que el tipo no se ha bañado en un par de días, es por de más desagradable. ASÍ NO.

En donde hay variación de nuevo es en el gusto por el arbusto. Aunque hoy en día casi todos recurrimos a la depilación del vello o a rebajarlo, existen personas a las que les prende una mata abundante, un afro bien hecho. Y de la misma manera habemos aquellos a los que nos gusta mucho más corto como esos que prefieren que el vello sea inexistente. ¿De verdad? Chale, a mí se me hace como estar echándote a un infante, y la pedofilia no está cool.

Pues qué les digo, hablando de penes siempre hay variedad de gustos y opiniones, pero como ayer mientras yo preguntaba preferencias me devolvían la pregunta esperando saber las mías, pues aquí les van. Me he encontrado de todo, monstruos que creía extintos, enanos mitológicos y bichos raros, y aunque a cada uno le saqué provecho, en lo personal creo que mi opinión va de la mano con la de ustedes. El tamaño sí importa, una verga pequeña te baja el pedo y ni a jugar te invita, en cambio para el faje una más grande que el promedio resulta coqueta pues puedes hacer más cosas con ella. Eso sí, mi predilección está con el promedio, que en mi humilde opinión dejo en 17 cm.

Sorry por las ganchudas y chuecas, cero atractivas. Y una de las cosas que noté es que me pasó algo que únicamente las mujeres comentaron, una vez que se involucran sentimientos, el tamaño y la forma del pene de tu pareja pasa a segundo plano, y ya viéndolo con ojos de amor hasta le quieres sacar fotos para Instagram. Ahí se demuestra una vez más que las mujeres son mucho más sentimentales que sexuales, y que uno como hombre puede llegar a ser más físico que comprensivo. Pero me pasó a mí… ¿será que ya me va a llegar mi periodo?

Aunque seguramente seguirá el mito de que entre más grande es mejor y que aquellos de buen paquete son los predilectos de la humanidad, la verdad creo que es cuestión de perspectivas y proporciones. No está padre que un tipo de 1.90 ande cargando una de 15 cm, así como tampoco que uno de 1.60 vaya por la vida con 23 en la entrepierna. En la proporción se encuentra la satisfacción.

Y cerrando con el tema de la autoestima, ¿qué pedo con aquellos que se sienten mejores por tenerla más grande? Peor aún, ¿qué onda con los que se reprimen (y deprimen) porque la suya es pequeña? La seguridad es fundamental en un hombre y esa no te la da el tamaño. Chica o grande, la apreciación que uno tiene con su cuerpo va más allá del tamaño de nuestros genitales, refleja qué tanto nos aceptamos y cuánto amor tenemos por nosotros mismos. Porque aunque nos gane el morbo al escuchar que tal o cual la tiene grande, lo padre es que sin importar si a la mayoría le gusta o no, tú te sientas contento con lo que tienes. Así sea del tamaño de un pitufo, total, el universo pudo no haber dotado a todos con un buen pene, pero de seguro les dio otros talentos. Espero…


jueves, 8 de mayo de 2014

Se acabó el sexo


Dicen que por lo regular la mayoría de los gays son demasiado sexuales, a veces hasta rayando en lo promiscuos. También dicen que las relaciones homosexuales son 60% basadas en sexo y 40 % en el amor. Yo no sé ustedes, pero a mí permítanme dudarlo.
Si bien es cierto que absolutamente todos disfrutamos de una vida sexual plena y activa, voy a desmentir a todos aquellos que generalizan y viven en el erróneo de que un gay es únicamente sexo, sexo y más sexo.

Sí, el aspecto sexual es una parte fundamental en una relación, qué va, no sólo en una relación, en la vida. Una vez que tienes relaciones sexuales se convierte en una necesidad natural y ahora sí que como dicen: el cuerpo lo pide y pues hay que darle gusto, ¿no?  
En la actualidad y con tantas opciones de sexo fácil y rápido es demasiado sencillo caer en tentaciones y convertirte en ese tipo de chavos al que todos conocemos como “putos”, y aunque no está nada padre, preferimos seguirle dando rienda a la pasión sin fijarnos en el qué dirán, lo cuál; debo decir, tampoco está nada mal.

Pues bueno chavos, no todo es miel sobre ojuelas y rechinada de catre las 24 horas. Aunque parezca un tanto difícil de imaginar para muchos, existen hombres con un deseo sexual mínimo, esos a los que no les interesa mucho tener intimidad con su pareja y no por falta de ganas, sino por otros factores a veces algo difíciles de comprender. Te preguntarás, si tanto amas a tu pareja, ¿por qué no querer estar con él? Y déjame decirte que es muy buena pregunta. Los motivos pueden ser muchos, desde la falta de libido, de tiempo, de atracción sexual o hasta de amor, y quizá de todas las anteriores la última sea la peor.

Yo he estado en relaciones en las que el sexo es primordial y aparecía en el menú diario sin haber otras opciones, (qué tiempos aquellos), pero también me ha tocado la otra cara de la moneda y he estado en pareja sin sentir demasiado deseo sexual, sí, lamentablemente yo era el que no tenía ni ganas ni intenciones de mejorar ese aspecto de nuestra vida. ¿Por qué?

He escuchado muchas opiniones en las que se dice que si tu pareja no quiere tener intimidad contigo entonces es un claro signo de que no te ama lo suficiente, de que no le atraes o de que puede que te esté poniendo el cuerno, y déjenme decirles que todos y cada uno de esos razonamientos son simples y estúpidas mentiras. En mi caso, estaba completa y plenamente enamorado de mi pareja, de su inteligencia, personalidad, de su plática, su cultura y de su cuerpo. En pocas palabras, estaba enamorado de todos y cada uno de los aspectos que lo caracterizaban y nos unían como pareja, incluido el sexo, pero cuando la relación pasó a un plano mucho más intelectual que físico, el sexo ya no fue lo más importante y debo decir que a veces era mucho más erótico poder compartir un momento de lectura en pareja que el simple hecho de tocarnos la piel,  porque a fin de cuentas eso lo puede hacer cualquiera. Pero llegar a la mente de tu pareja y conectarse más allá de lo superficial es algo que no todos pueden lograr.
Ok, quizá pensarás que eso no justifica que el sexo deba de parar, y tienes toda la razón. Entonces, ¿por qué aún así y con todo el amor que había no sentía deseo sexual como “se supone que debí haberlo sentido”? Quizá porque por primera vez en la vida estando en esa relación descubrí que una persona puede enamorarse por completo de ti y no de ti en la cama. Eso me llevó a valorar, disfrutar y querer explotar ese aspecto en una relación haciéndola diferente de todas las anteriores en las que parecía que el sexo era lo único presente.

Es lógico que a veces también la falta de tiempo, el exceso de trabajo y otros factores más pueden llevarnos a ir perdiendo el deseo sexual y entrar en un modo de recesión a veces hasta sin darnos cuenta, que con el paso del tiempo la rutina con tu pareja se vuelva aburrida y tengas pocas ganas de estar en la intimidad, a veces hasta esperando el momento en el que te proponga un trío para reavivar la llama, y sí, también es lógico que con el paso del tiempo se acabe el amor. Las razones por las que tu pareja puede dejar de tener sexo contigo son muchas, todas lógicas, todas válidas y con una justificación personal. Pero antes de hacerte ideas y suposiciones, y hasta de pensar que te pone el cuerno, ¿por qué no preguntarlo y platicarlo?


Ni el sexo, ni la convivencia, ni los cariños son lo más importante ni lo primordial en una relación, si así lo han creído todo este tiempo entonces están en un error, porque desde los tiempos en los que Fey corría entre dinosaurios, lo único, lo más importante y lo que ha llevado una relación al éxito es nada más y nada menos que la comunicación. Así de simple. Siempre que tu pareja y tú lleven una buena comunicación y se tengan la confianza de hablar de cualquier tema, por muy personal que sea, todo, absolutamente todo lo demás puede tener una solución. ¿Qué hace semanas que no quiere tener sexo? ¡Háblenlo! No sólo des por hecho que ya no lo prendes, que de seguro se anda tirando a otros o que se la pasa en Grindr buscando con quién. Como bien dije, los motivos pueden ser muchos y muy personales, pero antes de que pienses mandarlo a la mierda por “frígido”, recuerda mi caso, en el que el amor no faltó, en el que si el sexo escaseaba era porque yo amaba el hecho de no tocarnos a cada oportunidad y mejor tocarnos con la mente, porque te diré que las veces en las que le dábamos duro y tupido al sexo no sólo eran mucho mejores, no sólo era hacerlo porque teníamos qué, era hacerlo desde otra conexión más personal y con un grado de placer mucho mayor. ¿Se acabó el sexo? No, el sexo no se acaba, entra en modo de stand by posiblemente, pero siempre existen formas de sacarlo a flote y muchas de ellas no están en tu técnica, sino en tu retórica. Piénsalo…