martes, 12 de mayo de 2015

¿Cómo sabes que ya es tiempo de eliminar tus apps de ligue?



¡Ay, la putería! ¿Cuántos nos hemos dejado llevar por ella? ¿Quiénes no han disfrutado una, y otra, y otra, y otras tantas veces de esa rica satisfacción a veces no sólo sexual, sino también emocional que nos da el sabernos deseados por otros?

Si eres de esos que utilizan aplicaciones de ligue como Hornet, Grindr, Tinder u otras, entonces sigue leyendo. Porque en muchas ocasiones se nos cuestiona, juzga y critica por utilizarlas, se nos tacha de zorros y calientes, cuando me consta que muchos sólo son calienta huevos y nunca hacen nada; porque lo único que buscan es levantar su ego,  así como también me consta que están (¿o estamos?) aquellos que sí han recurrido a ellas para descargar el estrés del día; y por estrés ya saben a lo que me refiero.

¿Y qué pasa cuando empiezas a salir con alguien? Ya sea que lo hayas conocido por alguna de ellas o en el mundo “real”, seguramente te has encontrado con la decisión de seguir o no hablando con tipos en las apps, de seguir ligando, conociendo y  hasta cogiendo con otros… Y es que, ¿cómo o cuándo sabes que ya es momento de pararle a tu desmadre?

Spoiler alert: No existe una respuesta general y correcta a ello. Y aunque ya te dije la conclusión de este artículo, te explicaré el porqué.

Tú, que me estás leyendo, de seguro crees que las apps se deben dejar de usar en el instante en el que empiezas a salir con alguien. Tú, el otro, crees que se deben eliminar cuando ya sabes que va en serio la cosa. Tú, estás seguro que únicamente debe suceder cuando ya son novios. Y así podría seguirme de largo, con esos que piensan que no hay razón para dejar de usarlas o los que, como yo, dicen una de las verdades más grandes con respecto a mi última pregunta: Lo sabes cuando no lo sabes.

¡Neta! ¿Por qué tienes qué decidir si seguirlas usando o no? ¿Por qué taladrar tu mente buscando una respuesta a algo que es más que obvio? Y es que si algo es cierto es que si tienes ganas de seguir ligando, lo vas a hacer. Así como también si lo que quieres es ser exclusivo con alguien, entonces lo serás. Aunque el tipo con el que sales sea guapísimo, si sigues sintiendo la necesidad de conocer, acostarte o incluso salir en el mismo plan con otros, es porque él no tiene todo lo que buscas, porque no estás convencido y por mucho que te gusta, no llena por completo el placer (en general) que estamos buscando.

En el caso contrario, cuando el vato te hace sentir pleno y feliz, ni siquiera te das cuenta cuando hiciste tu última conexión en Grindr, pasas el ícono de la app en tu teléfono como si fuera cualquiera de esas que nunca abres con frecuencia y ya ni te acuerdas del tipo buenísimo con el que platicabas hasta tarde. Aquí entra el lo sabes cuando no lo sabes.

Dicen que el interés se nota. Y aunque la mayoría de nosotros tomamos la frase para referirnos al interés del otro, en lo primero que deberíamos de ponernos a pensar es en el interés propio. Escuchar a esa voz dentro de nosotros que nos indica si el tipo realmente nos llena o no. Ese interés se nota más, porque podrás engañar a otros, pero no puedes engañarte a ti.

¿En dónde está escrito que una vez pasada la primera cita con alguien ya debes de dedicar tu tiempo por completo a él? El pensar que ya porque compartieron unas horas juntos es sinónimo de “pertenencia” es absurdo, porque si nos ponemos a pensar, ni él ni nadie te pertenece, ni tú a ellos; siendo así, ¿entonces por qué hablar de “fidelidad” cuando aún ni siquiera tienen algo establecido? No se trata de que esté diciéndoles que vayan todos a andar de fáciles y calientes, no. Se trata de que cada uno somos un ente distinto, con mentalidades únicas y necesidades o deseos propios.

No puedo venir a decirles que las dejen de usar o que sigan en ellas no, esa es decisión de cada uno conforme a lo que va sintiendo y a cómo ve que avanza la convivencia con el chavo con el que salen. Lo que sí reafirmo es que muchas veces inconscientemente dejamos las aplicaciones sin darnos cuenta, porque el vato ya nos trae más locos que Britney en la década pasada. Y también inconscientemente puede que sigamos entrando a las apps y conociendo a otros hombres porque seguimos en la búsqueda del ideal, o simplemente porque pueden más las ganas de tener sexo que las de empezar una relación. ¿Cuál es tu caso?

La cuestión es simple, nadie puede juzgar o decirte qué hacer o cómo hacerlo, el único que sabe cuándo y porqué parar es uno, lo sabes cuando no lo sabes, pero aún así, recuerda que todos somos el resultado de nuestras propias decisiones, no hay buenas ni malas, sólo decisiones. Así que si eres de los que ya sabe con seguridad qué es lo que quiere, sigue en tu camino hacia ello sin meter la pata, ni a otros ni especialmente a ti mismo, porque en el proceso podrías lastimar a muchos, y podrías lastimarte a ti mismo.


Y mi último mensaje a todos esos que satanizan y casi nos crucifican a los que usamos ese tipo de aplicaciones… ¡relájense! Y tampoco se las den de muy dignos, porque hasta donde tengo entendido, nadie deja de usar Instagram, Facebook o Twitter cuando inicia una relación, y créanme que en esas redes se liga a veces mucho más que en las hechas específicamente para eso. Muros vemos, bandeja de inbox no sabemos. 

En busca del gay perfecto...



¿Existe el hombre perfecto? Por mucho tiempo hemos crecido con la idea de que nuestra pareja “perfecta” está por ahí en algún lado (otra ciudad, a la vuelta de la esquina, o quizá en Grindr, Hornet o Tinder), que ese tipo con el que tanto has soñado también te está buscando a ti, y que un día sus caminos se cruzarán, se mirarán a los ojos y serán felices para siempre.

Dicho esto, les contaré que desde hace varios meses veo rolar una imagen en redes que enlista las cualidades que debe tener el gay perfecto. Algunas de ellas: guapo, que vaya al gym, que gane buena lana, alto, piel blanca, no obvio, muy sexual y que se vista bien. Sólo por mencionar unas cuantas. La neta se imaginarán que me he reído demasiado cada vez que la veo. ¿Es neta?

¿Qué es la perfección? ¿Acaso todas las “cualidades” mencionadas anteriormente hacen a alguien perfecto? Partiendo de esas bases, entonces estamos diciendo que un vato que mide menos de 1.80 no es perfecto, que el moreno tampoco lo es, ni el flaco, el de clase media, el fachoso y hasta el frígido. Tanta superficialidad me da miedo.

Es cierto que la perfección existe, pero ¿por qué la basamos de acuerdo a los estándares y normas impuestos por la sociedad, la televisión, las películas o los que nos rodean? Siempre pasa, te gusta un chavo y algunos te dirán que no es guapo y que puedes conseguirte algo mejor, porque su definición de belleza es diferente. Tanto la perfección, como la belleza, se encuentran en nuestra mente, en la ideología de cada uno, en eso que nos hace diferentes y únicos, la perfección existe, sí, pero tú la creas conforme vas aprendiendo, experimentando y conociendo.

En mi círculo social personal existe de todo, desde el amigo al que le gustan los chacales, el que siempre anda con mirrreyes, al que le gustan pandrosos, el que tiene predilección por los de piel morena, hasta aquél que se siente en extremo atraído por los chavos gorditos. Puede que muchas veces no estemos de acuerdo con los ligues de los demás, que pensemos que están locos o muy necesitados para terminar con alguien que “no les va”, pero siempre hemos respetado los gustos de los otros, porque cada uno piensa diferente, porque sabe lo que le atrae y principalmente, porque sabemos que la belleza es subjetiva.

Tan subjetiva que un día puedes encontrar hermoso a un tipo rubio, alto, de ojos de color y piel bronceada, y a los tres meses encontrarte babeando por un wey bajito, delgado, de piel morena y oscura mirada, que te hace reír todo el tiempo y te pone más nervioso que una entrevista de trabajo. ¿Me explico? Si bien es cierto que la belleza física es medible y notoria, la perfección en cuanto a ello sigue siendo debatible. ¿Quién no se ha sentido al menos un poco feo hojeando revistas y viendo a los modelos de calzones? ¿Quién no ha pensado que existen chavos mucho más guapos que se llevan toda la atención de los demás? Es común, es normal, pero no está bien.

Aunque siempre exista un referente de la belleza y perfección masculina, el referente más importante eres tú mismo. Así de fácil, ¿te parece difícil? Lo es, pero no es imposible llegar a gustarte tal y cómo eres, verte al espejo y sentir seguridad, una seguridad impulsada por ti mismo, no por la tele, no por los anuncios, no por los modelos o tipos buenísimos en Instagram, menos por las estúpidas imágenes y artículos que miles comparten todos los días en sus redes sociales.

Hablando del gay perfecto, es igual de irónico pensar que tan siquiera existe. Por ejemplo yo, puedo no sentirme atraído por alguien con sobrepeso o por uno de esos a los que llamamos “jotitas”, pero eso no cambia el hecho de que ellos, yo, o cualquier otro, son perfectos a su manera, y aunque quizá no lo sean para mis gustos, seguro lo serán ante la mirada de alguien más. Así es como funciona esto. En el mundo homosexual nos manejamos muchas veces con una superficialidad bizarra y hasta ridícula, poniendo en altares a tipos de buenos cuerpos y caras lindas, rechazando a aquellos muy obvios y a los que “socialmente” podríamos considerar feos.

Solemos ser tan idiotas como para estar siempre detrás del tipo “soñado” y quejándonos de que nadie nos pela, sin darnos cuenta de que si miramos hacia los lados, y con una mentalidad un poco más abierta, quizá exista alguien cercano que si bien no reúne todos los (a veces estúpidos) requisitos que pedimos en alguien, probablemente tenga los más importantes.

Hace algunos años yo era de esos superficiales que vivía mamoneándose por todos lados, creyendo que podía tener al vato que quisiera y que era del tipo de cualquiera, vamos, que no había wey que me pudiera decir que no (así de pendejo). La cosa cambió cuando me gustó demasiado alguien, un tipo canadiense en extremo varonil, guapo y con cuerpo de concurso. Y aunque me dijo que era muy atractivo y físicamente le gustaba demasiado, no quería nada conmigo porque no era su tipo, a él le gustaban jotitas, obvias y muy muyertz.  ¡TRAZ!

A partir de ahí empecé a cuestionarme la belleza, la perfección y mi forma de ver la vida. Empecé a aceptar que no era tanto como me creía, pero al mismo tiempo aprendí a quitar barreras y a aceptarme y gustarme tal y como soy, ya sin pantallas, sin pretensiones, desde el lado humilde y honesto. Aprendí que no existe hombre ni gay perfecto como tal, pero que algún día llegará ese tipo que ante mis ojos sea perfección, aunque ante los demás sea probablemente otra equivocación.

Ya para cerrar voy a decir sólo una cosa más: Si estás en busca del hombre gay perfecto, párate frente a un espejo y sonríe, porque ahí lo habrás encontrado. 

sábado, 28 de marzo de 2015

¿Qué onda con el "Daddy Issue"?


 
La gente juzga. Siempre. No importa lo que hagas, bueno o malo, correcto o incorrecto, por amor o por simples ganas, el punto es que siempre habrá alguien que exprese su opinión inclusive cuando nadie se la ha pedido.

Hace algunos años estuve en una relación con un hombre 30 años mayor que yo, y aunque muchos no lo crean la única razón que tuve para estar con alguien que bien podría haber sido mi padre, fue el amor. ¿Ya empezaste a juzgar o me estás dando el beneficio de la duda? Vale, para que tengas todos los datos, el tipo también se pudría en dinero, era un señor demasiado guapo, con un cuerpo cuidado y estético, rematando con un par de ojos azules tan intensos que podían derretir a cualquiera en segundos. Pero si he de ser honesto, nada de eso me importaba. Empezamos a conocernos como amigos, saliendo a cenar, desvelándonos en pláticas interminables de cine, literatura, música, países, familia… Y así fue como me enamoré.

La mayoría de ustedes no me conoce, pero aquellos que sí o que me han leído constantemente, saben que más que la edad, el dinero o el físico, lo que a mí me llega y me atrae en una persona es su mente, la inteligencia, un nivel de conocimiento mayor al “normal” y una sonrisa linda. ¡Ay qué cursi!

Al principio fui el chichifo, el interesado, la zorra que se acostaba con el señor por su dinero, por estatus social y regalos. Fui objetivo de interminables comentarios y de miradas juiciosas, aunque estoy seguro de que muchas de ellas fueron por envidia, otras tantas eran por molestia. ¿Acaso existe un reglamento en el que se especifique que uno debe amar a alguien dentro de un rango de edad específico? ¿Por qué siempre que alguien está en una relación en donde la diferencia de edades es muy notoria, tiene que ser porque uno está sacando provecho del otro?

Como hombres homosexuales (y se da en muchas mujeres también) a veces estamos sujetos a padecer eso que comúnmente se conoce como Daddy Issues. Un término actual que tiene su origen en la teoría de Carl Jung El Complejo de Electra, en el que estipula que alguien (en el caso de Jung explicado con mujeres) se siente atraído sexualmente por hombres de edad mayor, buscando la atención que no le fue dada por su padre. Y aunque en muchos casos puede resultar cierto, en otros tantos también se debe a que es la sociedad la que ha puesto este sobrenombre a actitudes o gustos de este tipo.

Se dice que alguien con Daddy Issues tiende a ser sexualmente agresivo. De esos que arrastran al ligue a la habitación en la primera cita con el fin de impresionarlo con sus dones sexuales, que ni siquiera preguntan, toman lo que quieren y están buscando. Por otro lado, un tipo que coquetea constantemente con más de un hombre también puede ser parte de aquellos que consciente o inconscientemente tienen asuntos sin resolver con su padre. Cuando alguien “liga” en exceso, se debe a una gran falta de atención y al disfrute de ser objeto de tensión sexual con extraños, muchas veces ni siquiera tiene que gustarle el tipo con el que coquetea, mientras logre captar su atención. ¡Suena TAN común!

¿Eres de esos que no quiere separarse de su pareja ni un solo momento? ¿De los que desearía que no fuera a trabajar con tal de quedarse todo el día contigo? ¡Aguas! Este es uno de los comportamientos más identificables de alguien con Daddy Issues. Es lógico que todos queremos vivir bien, una pareja que nos ame y que nos cuide (y a la cual cuidar, en el caso de muchos de nosotros) y por supuesto un estilo de vida decente, pero alguien con problemas inconclusos de familia querrá todo lo anterior en exceso.

¿Te suena? Quizá inconscientemente has estado buscando algo que te faltó durante la infancia, a lo mejor no es eso, quizá únicamente sientes atracción por alguien más maduro, centrado, estable y no tan estúpido como los chavos de tu edad, cualquiera de las opciones es válida. Lo que no es válido es que la gente siga juzgando únicamente basándose en una teoría que si bien no es del todo errónea, ha contribuido en extremo a que cualquier actitud que ella describe sea catalogada como tal.

En lo personal puedo decir que sí tengo bastantes Daddy Issues, pero en ningún momento he dejado que mis problemas de niñez interfieran con mi vida amorosa. ¿Por qué siempre tiene que ser como la ciencia lo dicta? ¿Acaso no es uno mismo el que decide cómo y de qué manera lleva las riendas de su vida amorosa y sexual? Es muy cierto que muchos chichifos sólo están buscando alguien a quien sacarle provecho, que los mantenga y les simplifique la vida a cambio de unos buenos acostones, pero también es cierto que no todos los casos son iguales.

Que si tiene dinero, es por interés. Si no tiene ni un peso, es por atención. Si está demasiado guapo, es por el sexo, el caso es que siempre habrá una opinión para todo y nadie estamos exentos de ello. Total, sea cual sea tu motivación para estar con alguien mayor, ¿a quién le importa? ¿Te hace feliz? ¡Pues que te valga! Como dicen por ahí, hay muchas personas a las que ningún chile les acomoda, que nomás están viendo a quien critican y juzgando lo que hacen. Y si eres de ese tipo de personas que habla, pero se queja de que hablen de uno, entonces mejor ni te quejes, que la hipocresía nunca estará de moda.

¿Te preocupa que nadie va a estar de acuerdo? ¿Las burlas? Recuerda a Madonna en Papa Don’t Preach, rola en la que sabía que estaba cometiendo algo que todos verían como un error, que los papás no iban a estar de acuerdo, que los amigos rechazaban, pero en ningún momento habla de duda, de miedo o de inseguridad, ¡al contrario! Está más que decidida a seguir adelante. Quizá sí hayan algunos con asuntos personales sin resolver, pero nadie dijo que el tener Daddy Issues fuera malo. Existen formas de sobrellevarlo, de controlar los impulsos y actuar con más cautela y echándole coco, pero ¿tiene algún caso? No para mí, mientras la gente sea feliz y disfrute cada momento de su vida, ¡qué hagan lo que quieran! Equis, somos chavos.   

lunes, 23 de marzo de 2015

A los que les urge encontrar novio...



¿Conoces a alguien que siempre se esté quejando porque no encuentra un hombre que valga la pena? Peor aún, ¿eres tú de esos que pasan los días esperando a que un tipo por el que sientas atracción la sienta también por ti? No nos hagamos weyes, la neta es que muchos de nosotros hemos pasado por esas etapas en las que simplemente deseas enamorarte, conocer a alguien que pueda iluminar nuestras mañanas y destender nuestras camas por las noches.

Espera, que no se trata de esos casos en donde estás urgido por encontrar al amor de tu vida, sino en uno de aquellos en donde quieres empezar a conocer a alguien, gustarse, convivir y dejar que las cosas fluyan para ver qué sucede más adelante. Y bueno, la verdad es que tras salir con varios, acostarse con otros cuantos y quedar harto de muchos, cuando llega por fin un hombre que te mueve el tapete, las cortinas y hasta las almohadas, se convierte en el momento de oro que tanto estabas esperando.

La ilusión vuelve a tu vida, el mundo toma un color más chingón y todos los días despiertas con una sonrisa, te empiezas a enamorar y sientes como las jodidas mariposas van haciendo su nido entre tus tripas. ¿Recuerdas qué tipo de novio querías y cómo decías que ibas a cuidar y trabajar en la relación una vez que encontraras a alguien que EN SERIO valiera la pena? Y de repente… ¡CHÍNGALE! Inconscientemente la empiezas a cagar.

¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿POR QUÉ?! Ya conociste a un tipo que sí te quiere, que te cuida, que te valora, y en menos de lo que empezaron los memes tras la caída de Madonna ya estás metiendo tu cabeza en la guillotina del amors. Por mucho tiempo pensé que era simple estupidez sin sentido, pero he llegado a la conclusión de que cuando esas cosas suceden, no sólo son producto de la inseguridad, sino un indicativo más de que la neta ese wey te gusta un chingo.

¿No me creen? Cuando alguien no te gusta no lo celas, cuando de plano no sientes nada no te importa si te escribe o no, y cuando definitivamente no te interesa te vale tres kilos de verga de mono africano si no se ven por semanas. Cuando eres un tipo con tendencias a la inseguridad, los celos y el drama, el que te guste alguien demasiado es equivalente al alcohol para los adictos rehabilitados, por más que te empeñes en cuidar la relación y diario te propongas no arruinarla, la tentación está ahí cada que tarda en contestar un mensaje, cuando te dice que saldrá con amigos, y mucho más cuando no responde a tus llamadas. Poco a poco vamos echándole un montón más de tierra a nuestro cuerpo, hasta que es uno mismo el que se entierra y no sólo se impide respirar, sino que también le corta el aire al otro… Hasta que te mandan a la mierda.

Pero la moneda tiene dos caras. ¿Qué es lo que pasa cuando eres tú el que pone todo de sí mismo, el que cumple con su parte del trato y es la otra persona la que demuestra no estar en la misma sintonía? Seamos más claros, hablemos de cuando tu ligue/novio o como le quieras llamar también estaba entusiasmado con la idea estar juntos y de repente se da cuenta de que quizá no está listo para tener algo formal, para cambiar su libertad por el compromiso, para dejar de salir con otros y estar sólo con uno. ¡Pasa más seguido de lo que parece! A veces por más que  te guste alguien y empieces a tener sentimientos, el sentir que vas perdiendo tu libertad se convierte en miedo, y el miedo se convierte en distancia. Poco a poco deja de llamar, de responder, de verte. Su mente y cuerpo empiezan a dudar de seguir adelante y no le queda más que evitarte para no lastimarte. ¿Pero acaso eso no lastima más que la verdad?

Todos sabemos que ninguna relación es perfecta, que un noviazgo es algo en lo que se tiene que trabajar día con día, que si bien muchas veces las cosas pueden salir mal, que nos pueden lastimar o podemos lastimar a alguien, la cuestión no está en ver siempre el lado oscuro de la luna, sino en enfocarse en la parte brillante que hay en ella. No está padre andar por la vida con el vestido de novia en la mochila, mucho menos navegar con bandera de soltero empedernido, pero tampoco está padre que si llega la oportunidad de ser felices con alguien que también quiere lo mismo, lo desaprovechemos ya sea porque nuestras inseguridades personales empiezan a jugar con nuestra mente, o porque de repente nos demos cuenta de que “dice mi mamá que siempre no” y eso no era lo que queríamos. Alguna vez alguien me dijo que todo está basado en la verdad, y que siempre que ésta exista, una relación puede sobrevivir a cualquier cosa.

No vayas por la vida rogando amor a nadie, no despiertes esperando que cualquier tipo que te cruzas pueda ser el hombre que va a cambiar tu destino. Total, lo que tenga que ser será, y así como el universo conspira para quitarnos personas del camino, también lo hace para poner a las correctas en el momento indicado. Y si ya lo conociste, o lo conoces próximamente, toma en cuenta que no es el amor lo que sustenta una relación, es el modo de relacionarse lo que sustenta el amor.


¡Ay, qué cursi! Pero qué cierto.


 

lunes, 23 de febrero de 2015

¿Los gays se casan porque pueden, o porque verdaderamente quieren?


 ¿Se acuerdan de aquella escena de El Rey León en donde las hienas temblaban con el simple hecho de escuchar el nombre de Mufasa? Pues algo similar me pasa en cuanto alguien menciona la palabra matrimonio.

Mi primer acercamiento con el compromiso llegó aún chavito cuando tenía casi un año con mi pareja. Estaba muy enamorado, era joven y estúpido. Entonces cuando una noche se pone de rodillas frente a mí afuera de una cabaña que rentamos cerca del bosque y me pide que me case con él, no dudé ni un segundo en aceptar y abrazarlo por un largo tiempo, justo como en las escenas de amor de las películas hollywoodenses. 9 años después, tengo muy claro que jamás tomé la propuesta en serio y no fue más que un juego de adolescentes. Mejor así, puesto que terminamos un par de meses después y no volvimos a dirigirnos la palabra.

Luego, a mis 23 años la historia se repite. Claro que ya sin el bosque, sin jaladas románticas ni mucho menos, en esa ocasión se trató de una plática entre dos personas que querían estar juntas y en la que nadie hizo propuesta alguna, sino que se habló de una idea en común y la aprobación de ambos. Y esta sí la tomé en serio. Empezamos a hablar de lugares, de fechas, de música, invitados y todo el desmadre, poco a poco los planes fueron tomando forma, y yo empecé a darme cuenta de que no tenía ni la más remota idea de porqué lo estaba haciendo.

Por esa razón no dudé en apoyar a mi novio cuando le ofrecieron una beca para estudiar la maestría en Barcelona por 10 meses. No es que no lo apoyara en seguir creciendo profesionalmente, pero siendo honesto el tenerlo lejos y posponer la fecha me servía para pensar mucho más seriamente las cosas. Y obviamente ayudó. Heme aquí aún soltero y sin planes de amarrarme a alguien todavía.

Si he de hablar con la neta, tengo que decir que no es porque me de miedo o aborrezca la idea, no. Lo que me da miedo es como en nuestros tiempos la sociedad; y no únicamente gay, ve el concepto del matrimonio de la misma forma en la que escoge la ropa. Total, si no me gusta lo cambio o si se rompe lo deshecho. ¿Entienden por donde va mi punto?

No se trata de que no crea en el matrimonio, en mi caso se trata de una pelea interna entre lo que significa para la sociedad y lo que puede llegar a significar para uno mismo. ¿Estamos los gays obligados a seguir la misma normativa de las parejas heterosexuales al momento de unir nuestras vidas? ¿Es el matrimonio la tumba de una vida sexual diversa? Seamos honestos, la fidelidad es una cualidad que encontramos muy raramente en nuestros noviazgos, y por más enamorados que podamos llegar a estar a veces la calentura nos gana.

Conozco demasiadas parejas que aún habiéndose casado decidieron llevar una vida sexual abierta, conozco otras a las que la simple idea les provoca enojo, y conozco a muchos como yo que se debaten entre lo que es correcto o no. Pero, ¿de quién depende definirlo? No es que haya huido del matrimonio por querer seguir de caliente brincando de cama en cama, pero sí pasa por mi mente la famosa pregunta: ¿Estoy listo para dejar de conocer otras personas y comprometerme emocional y sexualmente con una sola?

La respuesta es simple: NO. Y quizá es porque aún no he conocido al tipo que me haga aventarme como gorda en tobogán, probablemente es también porque antes de pensar en el matrimonio pienso en mi realización personal y profesional. Y aunque muchos puedan decir que es algo que también se puede conseguir estando en pareja, déjenme decirles que están equivocados.

¿Cuántos no se casaron ya nada más porque pueden? ¿Cuántos se casaron aún sin siquiera haber logrado sus metas? ¿Cuántos más han frenado planes por estar con una persona? Podré sonar egoísta; y tal vez lo soy, pero aún hay muchas cosas que pienso lograr antes de tomar una decisión de ese tamaño, aún hay muchos viajes, muchos planes, muchos hombres por conocer, muchas bocas que besar y cuerpos por tocar.

De lo que sí estoy seguro es de que no importa si se está de acuerdo o no con el matrimonio, lo verdaderamente importante es que TODOS merecemos tener la opción de hacerlo o no. Casarse tiene y debe ser una elección personal y no del gobierno, no debemos estar sujetos a la opinión de un grupo menor de personas que decidan por nosotros si tenemos o no el derecho.

Ya sea que seas de los que creen en cuentos de hadas, en matrimonios para toda la vida y en la fidelidad eterna, o seas de los que saben que amar a una persona no tiene que ir de la mano con cerrarse a una vida sexual únicamente entre dos, seas como seas ten presente que por lo regular confundimos amor con obsesión, aprehensión y capricho, olvidándonos de que nadie nos pertenece, y que aún en una relación o dentro del matrimonio seguimos siendo libres.



martes, 10 de febrero de 2015

No vayas a ver Cuatro Lunas... ¿Por qué?


Ayer por la noche me invitaron al pre-estreno de la película Cuatro Lunas, la neta no sabía mucho de la trama, ¿pero quién dice que no a una movie gratis? Lo único que tenía claro era que se trataba de un proyecto cinematográfico que abordaba diferentes puntos de la homosexualidad. Y desde ahí supe que la tendrían cabrona para lograr llegar a las salas del cine mexicano. 

¿Qué es Cuatro Lunas? Es una producción mexicana dirigida por Sergio Tovar Velarde y producida por Edgar Barrón, quienes son pareja en la vida real y con este proyecto logran una cosa que hasta el momento muy pocas películas han logrado: Mandar a la mierda los estereotipos TAN vistos en televisión y cine cuando tratan de representar a algún homosexual.  En esta película no hay loquitas, brinconas, ni jotitas liosas, no vas a ver en ninguna de las cuatro historias a una pájara hablando como muyertz ni expresando un deseo ferviente por usar tacones. Aquí se ven homosexuales fuera del cliché, y para que entiendas mejor, lo que verás en Cuatro Lunas no debería ni siquiera catalogarse como “gay”, porque a final de cuentas son historias de amor.

Quizá Cuatro Lunas no llegue a ser la película del año, pero sí es una película  que logra transmitir el mensaje por el que fue hecha. Lo mejor: Monica Dionne logra sacarle las lágrimas a más de uno con uno de los diálogos más llegadores de la película. Alonso Echánove aventándose un papel tan arriesgado a estas alturas de su carrera, incluyendo una escena de sexo explícito. Alejandro de la Madrid en el papel del novio enamorado que hace de todo por rescatar su relación, rayando en la pendejez y haciéndolo a uno enojarse por ser tan rogón, pero sin llegar a odiarlo. Obvio, porque muchos podemos identificarnos con su situación. Esta historia que se desarrolla junto a Antonio Velazquez y Hugo Catalán; a mi gusto, opaca a las demás y se lleva la película entera.

Lo peor: La falta de ángel de algunos actores que pasan sin pena ni gloria durante toda la trama y con los que resulta difícil conectarse. Además de lo predecible del final de las cuatro historias. Ya me dirán si coinciden conmigo.

Mención aparte para los actores infantiles, quienes a su corta edad hicieron una de las historias más fuertes, lindas y que todos hemos vivido. Y también merece mención aparte el taco de ojo que la película nos ofrece; y no nada más por los actores tan guapos, sino porque además, los podemos ver en TODO su esplendor y en su traje de nacimiento.

En resumen: Cuatro Lunas es buena, conmovedora y divertida. Si bien todas las risas que se escuchaban en la sala eran porque la asistencia fue en su mayoría gay y podían entender a la perfección las situaciones presentadas, uno no necesita ser un experto en el tema para entretenerse con diálogos simples pero muy ciertos. 

Si eres de esos mochos, persignados y que se asusta con cualquier cosa, no vayas a ver Cuatro Lunas. Si te disgusta hablar de amor en todas sus facetas, no vayas a ver Cuatro Lunas. Si esperas ver una película en la que te maquillen lo que son las relaciones entre dos hombres para que nadie se ofenda, esta no es una película que deberías ver. Y si no quieres que una película ayude a que entiendas un poco mejor la homosexualidad desde sus inicios, te enseñe a ser más tolerante y te acerque a la humanización de los gays, más allá de los estereotipos y señalamientos de los fanáticos religiosos, entonces definitivamente no vayas a ver Cuatro Lunas.

En la Ciudad de México la película estrena en sólo 4 salas de cine y ya sabemos lo malinchistas que somos con el cine mexicano, ni hablar de que sea catalogada como cine gay y pornográfico (es clasificación C). Pero casi puedo pronosticar que Cuatro Lunas puede ayudar enormemente a que este tipo de historias no sean etiquetadas como “películas para homosexuales”, abriendo un camino a nuevas producciones. Se pronostican risas, llantos, carcajadas y corajes, ya sea porque creas que la película es muy mala o porque te haya caído la pedrada con sus historias, pero de que te hace reaccionar, lo hace.


Pero ¿para qué te digo más? Decide por ti mismo. Ve a las salas de cine el próximo 12 de Febrero. 

sábado, 7 de febrero de 2015

Pop Divas... ¿Quién ya aseguró su lugar en la historia?


Recuerdo esa época de mi vida en la que era MEGA fan de Britney Spears, la chavita apenas empezaba su carrera con “Baby One More Time” y yo no era más que un mocoso con gustos musicales muy dudosos. Mi recámara estaba llena de posters con su cara y no mucho después las paredes conocieron a Christina Aguilera gracias a “Gennie In a Bottle”.

Por esas fechas no tenía ni la más remota idea de que era gay, venga, que ni siquiera sabía que existía tal cosa, aunque por supuesto ser fan de aquellas dos debió ser el primer indicio de lo que pasaría unos años después, ¿no? Total, por más extraño que pueda parecer en estos tiempos, no conocía ni a Cher, ni a Madonna, Celine o Whitney, así que podríamos decir que mi primer acercamiento con aquellas que se convertirían en íconos pop del mundo gay fue gracias a Mss. Spears.

Mi devoción hacia ella siguió por muchos años, con el paso del tiempo empecé a conocer más del mundo rosa y de las llamadas “divas del pop”, aunque debo decir que nunca fui ni he sido fan de alguna otra. Vamos, ni de Madonna. Mi primera impresión de ella fue por aquello de los 15 años cuando robé una de las películas “porno” de mi tío y ella la protagonizaba, así que más allá de echarme una chaqueta viéndola en “Sexo en el Desierto” no conocía su música ni su trayectoria. Hasta varios años después…

Hoy, tras la evolución en la música pop y de mis gustos personales, he venido lidiando por años con la típica batalla en la que todos se cuestionan quiénes son la realeza del pop. ¡No me digan que no lo han platicado! No importa por donde vayan tus gustos, si eres más alternativo, rocker, hip hopero o cumbianchero, siendo gay la gran mayoría de nosotros hemos al menos opinado acerca de quiénes son aquellas que merecen un lugar en la inmortalidad del colectivo mental de los gays.

Así que mi pregunta clave ante todo esto es… ¿En qué se basan para elegir a las 5 divas del pop? ¿En el talento, su imagen, mercadotecnia, exposición ante los medios? Puede ser que en todas las anteriores, pero con tanta competencia que existe en estos días, puedo decir que la decisión nunca ha estado tan reñida como ahora. Existirán quienes tengan muy clara su elección, esos que se aferren como perro a su hueso por su predilecta y nada los haga cambiar de parecer, pero tras una exhaustiva (nel, ni tanto) investigación al respecto, he llegado a la conclusión de que únicamente existen 3 grandes divas del pop que se han ganado indiscutiblemente su lugar en la inmortalidad del mercado rosa.

¿Saben a quiénes me refiero? ¡Por supuesto que saben! Y es que vamos a ser honestos, no importa si eres mega fan de Lady Gaga o Beyoncé, muy en el interior sabes que a pesar de todo ellas no figuran aún entre la tercia de reinas.

Sin lugar a dudas (y por orden de aparición, derecho de antigüedad y porque se dice que la mujer sobreviviría al fin del mundo junto a las cucarachas) la lista es encabezada por Cher, la bisabuela que todo gay quisiera tener. A sus casi 60 años y con 26 discos, 14 películas y muchos, varios, DEMASIADOS premios incluido un Oscar por mejor actriz, la reina de las cirugías logró posicionarse como la absoluta reina madre de la comunidad homosexual gracias al madrazo que fue “Believe” en 1998. Poco importa que la mujer no haya tenido un éxito en décadas, el alcance y posicionamiento que logró con tremenda trayectoria es digno de admiración. Aunque claro, las nuevas generaciones poco la conocen y en consecuencia no la toman en cuenta como tal.

Madonna es nuestra segunda diva. Tras 12 discos, 21 películas y CENTENAS de premios (entre los que NO se incluye ni siquiera una nominación al Oscar, por obvias razones), la chica material es indiscutiblemente la reina del pop. Pero, ¿por qué? Su propuesta vanguardista, valemadrismo y estilo muy característico la han llevado a portar el título más deseado de la industria discográfica aún a pesar de los años y la aparición de nuevas divas. Vamos, que ella podría sacar un disco de reggaeton y aún así vendería millones de copias alrededor del mundo simple y sencillamente porque es Madonna, tan fácil como eso. Además, la señora es toda una empresaria con varios changarritos entre los que se incluyen gimnasios y antros. Otra GRAN razón que la ha llevado a la cima del gusto gay, es el apoyo que siempre ha demostrado a la comunidad homosexual, dejándolo claro en la pasada entrega de los premios MTV, en donde participó en la boda colectiva de varias parejas entre las que no hubo distinción de sexo.

Sí, están en lo correcto. La tercera leyenda del pop es nada más y nada menos que mi primer amor, mi primer acercamiento al mundo gay… Britney Spears. Y miren que sé muy bien que la ahora señora carece de talento vocal y mucho menos de ritmo en estos días, pero a pesar de todo lo que puedan decir, la intérprete de “Toxic” se ha ganado a pulso su lugar dentro de la realeza pop. Apenas tiene 8 discos y 5 películas (sí, 5), pero el legado que ha construido Britney tiene la fuerza suficiente para haber sido nombrada “la princesa del pop” inclusive por la mismísima Madonna. Talento o no, su nombre es una marca muy rentable alrededor del mundo, ¡hasta existe un día mundial de Britney Spears! Y aunque a muchos pueda costarle admitirlo, Britney es el claro ejemplo del ave Fénix. Nadie olvidará la época en la que se rapó a coco, destrozó los vidrios de un coche frente a la prensa, abrió la entrega de los premios MTV con un show patético y provocó las burlas del mundo entero, aún con todo eso, Britney se unió a las leyendas con residencia en La Vegas con uno de los contratos más grandes de la historia.

Muchos nombres circulan dentro de los 2 puestos restantes para ocupar los 5 asientos del trono. Celine Dion, Beyoncé, Lady Gaga, Katy Perry, Christina Aguilera, Rihanna y últimamente nuevas adquisiciones como Taylor Swift, Miley Cyrus y Ariana Grande, y aunque la opinión se divide y llega a causar debates entre los que entran muchos aspectos personales y comerciales, ninguna de ellas ha logrado asegurar AÚN, un lugar dentro de la realeza pop entre los fanáticos gays.

¿Quieren saber mi opinión? Si bien estoy de acuerdo en los 3 asientos ya ocupados (a pesar de que aún tengo mis dudas) mis otras 2 opciones, gracias al talento, ventas, shows y exposición en medios serían sin duda Beyoncé y Taylor Swift. Quizá es muy pronto para darle tremendo título a la ex-cantante de country, pero la realidad es que en últimos años nadie ha vendido como ella, ha ganado casi todos los premios a los que ha estado nominada, compone, canta, toca y tiene una belleza indudable, además de ser la única artista que al momento de escribir este artículo tiene 2 temas en el Top 100 de Billboard ocupando los lugares #1 y #4.

Eso sí, tengan por seguro que mi ranking personal en este artículo es meramente basado en el mercado gay y comercial, porque si de honestidad se trata, mis 5 chingonas serían Lana del Rey, Lily Allen, Rihanna, Pink y Lorde. Sí, sí, alternativo el muchacho, ¿pero qué le vamos a hacer? A fin de cuentas siempre he aceptado que soy un gay no tan rosa.

¿Cuáles son las tuyas?