martes, 12 de agosto de 2014

¿Cuánto dura el amor?



¿Cuánto dura el amor? ¿Alguna vez te lo preguntaste? Existe un dicho por ahí que dice que “El amor dura lo que dura dura”, y aunque parezca gracioso esa famosa frasecita tiene mucho de verdad.
¿Qué es lo que sucede en nuestros tiempos? Vivimos en una era de inmediatez en la que estamos ya muy acostumbrados a tener las cosas de forma rápida y sencilla, sin esfuerzos, sin sudar la gota gorda, sin poner mucho de nuestra parte y aún así esperando que eso que tanto queremos llegue casi a la puerta de nuestra casa y sea justo como lo teníamos en mente. La realidad es que no puede ni debe ser así, el amor no puede ordenarse por Mercado Libre.

Tengo un amigo, por ejemplo. Al mes de salir con alguien se hicieron novios, un mes después ya estaban viviendo juntos… Claro que yo como ser racional jamás estuve de acuerdo con la situación pero al final mi opinión le vino valiendo un carajo. Se respaldaba diciendo que el amor no conoce de tiempos o de reglas. Estuve de acuerdo, pues no hay qué olvidar que se encontraban en el segundo mes de su relación y por más que dijera algo a mis palabras se las iba a llevar el viento en un segundo.

¿Cuánto dura el amor? Algunas personas dicen que no pasa de los 5 años, otras más románticas e idealistas juran que puede ser para toda la vida, algunos; como yo, pensamos seriamente en la posibilidad de que tal cosa como el “amor” del que todos hablan pueda no existir. Lo que es seguro es que tenga o no fecha de caducidad, el amor apendeja, y apendeja bien.

No vayamos tan lejos, dejando el amor a un lado, preguntémonos… ¿Cuánto dura el interés? Conoces a alguien, te gusta, le gustas, salen, se empiezan a conocer y todo va de lo mejor, empiezas a pensar que por fin, después de tanto tiempo esperando por la persona indicada podrías haber conocido a tu otra mitad. La emoción te invade todos los días, despiertas con la ilusión de ver sus mensajes, de esperar por su llamada, de verse como lo habían acordado y de volver a tocarse, a mirarse, a sonreír como idiotas sin razón alguna… Y de repente deja de responder tus llamadas, no sabes qué es lo que pasó y por más que tratas de buscarle una explicación que te parezca lógica no puedes encontrar nada. Sí, por más que cueste entenderlo, se acabó el interés.

¡¿Cómo?! Si apenas hace unos días todo estaba perfecto. Claro, pero quizá hace unos días ese que tanto le gusta no le había hecho caso, quizá hace algunos días estaba seguro de que quería lo mismo que tú y ahora empezó a dudar, probablemente hace unos días esperaba que fuera sólo sexo. ¿Quién sabe? Lo importante aquí es que te dejaron más confundido que a los hijos de Ricky Martin en el día de la madre.

Últimamente he conocido a muchos que prácticamente llevan las argollas de matrimonio en la bolsa del pantalón, “porque uno nunca sabe”, y ese tipo de personas me hace pensar… ¿Será que es esa urgencia por estar con alguien la que nos lleva a fracasar una y otra vez en las relaciones? Queremos que todo se de de forma tan rápida que casi nos vale coño si conocemos bien a la persona o no, nos gusta y ya. No necesitamos más. Error.

Después de haber salido con un montón de gente basura por fin conocemos a alguien que vale la pena, y como reacción a veces inconsciente empezamos a asfixiarlo tratando de “demostrar” cuánto lo queremos y qué tanto nos interesa con tal de que no se vaya. Y créeme que por más que tus detalles sean lindos también existe un límite. Y aquí es donde viene muy al caso otro dicho, “El amor es como los pedos, si te tienes que esforzar mucho, es mierda”. Una relación no se trata de esforzarte de más por gustarle, por interesarle o por tener contenta a la otra persona, porque una vez que empezamos a verlo de esa forma nos olvidamos de nosotros mismos, de estar contentos nosotros, y muchas veces ponemos el estúpido pretexto de “Si tú eres feliz yo soy feliz”, que déjenme decirles, ¡me parece la mentira más grande del mundo! Tan no es verdad, que si tú no eres feliz no lo eres y punto, o a ver… ¿Vas a ser feliz si tu ligue viene y te dice que ya no quiere nada contigo porque conoció a alguien que sí lo pone a mil y que lo hace muy feliz? Claro, ya te quiero ver sonriendo legítimamente y deseándole lo mejor del mundo mientras, muy dentro de tu corazón,  también estás disfrutando de su felicidad.

Pues bueno… ¿Cuánto dura el amor? Aunque ni yo ni probablemente nadie más tenga la respuesta a tal pregunta, creo fielmente que el amor dura lo que uno quiera. OJO, que en este mundo cada quien es responsable del amor que siente, así que por más que tú quieras que tu relación dure eternamente, puede que tu pareja no piense lo mismo. Lo cual no quiere decir que tu amor se termine al mismo tiempo que termina el de él. A veces, aunque el otro decida poner fin a la relación y nos regrese nuestros sentimientos en una caja junto con nuestras pertenencias, nuestro amor puede seguir viviendo en dolorosa agonía, pero es uno mismo el que decide hasta cuándo deja que la pena lo embargue.


El amor se terminó, pero… ¿Cuánto dura el sufrimiento?

jueves, 24 de julio de 2014

¿Qué pedo con los chichifos?



¿Qué es un chichifo? Para empezar con este bonito artículo de interés general tenemos que hablar de la definición que le damos en estos días a tan curiosa palabra. En la comunidad gay se le llama “chichifo” a aquél hombre vividor, interesado y experto en sacar de otro el mayor beneficio económico a cambio de sexo, compañía una relación “formal” o todas las anteriores juntas.

Y aunque la gran mayoría de las personas piensan que los chichifos se especializan en relacionarse con hombres mayores cargados de billetes, no podríamos estar más equivocados. El chichifo tira parejo, y tira para todos lados. ¿Cuántos no conocemos a uno? Ya sea porque hayamos cometido el error (o a veces no) de mantener una relación o porque tengamos a algún amigo o conocido que lo lleva a la práctica. El punto es que ese tipo de entes abundan por todos lados y nunca falta el pobre ingenuo que termina cayendo en sus redes.

¿O ni tan ingenuo? La realidad es que el acto de chichifear es como todo. Vamos, que para un mal existe un remedio, ¿no? Digámoslo así, existen los medicamentos porque existen las enfermedades, existen los bailarines porque existe la música y existe la prostitución porque existen hombres y mujeres ávidos de sexo y noches de pasión. El chichifo existe porque también existe alguien que lo mantiene. Así de simple.

No es nada raro escuchar o haber tenido una conversación en la que alguien se compadece del pobre “Pepe” (llamémoslo así) porque su novio o ligue lo único que hace es sacarle lana, hacerlo que lo lleve a lugares caros, le compre ropa o que siempre pague por todo. ¡Ay, pobre Pepe! ¿A poco no? Y anda, que vas y le dices a Pepe que abra los ojos y vea que lo están utilizando, que deje a ese vividor que tiene por novio y se consiga a alguien “de su nivel” que aporte lo mismo a la relación. ¿Qué es lo que pasa? Que meses después tu inocente amigo sigue con el mismo tipo y lo primero que haces es tacharlo de pendejo. Y déjame decirte que no lo es tanto…

Una de las cosas que siempre hacemos es poner al chichifo como el malo, el aprovechado y el que se beneficia del otro, pero ¿se han puesto a pensar que el “ingenuo” también obtiene algo de todo eso? La verdad yo no creo que una persona que está siendo “abusada” no se de cuenta de ello, no, si bien que lo saben y muchas veces ni les molesta. Porque aunque pueden estarles sacando algo, ellos lo hacen también, sólo que esa parte no la vemos. Puede ser muy buen sexo, o sólo sexo porque quizá son bastante feos o gordos y eso los hace no poder conseguir a alguien con quien echar pasión. Puede ser que lo que ganan es compañía, porque el chichifo tenga muy buena plática, sea muy culto, los haga sentir bien y además obtengan también un poco de romance, así como también en el caso de los hombres mayores puede ser que lo que ganan sea estar con alguien joven, enérgico, y claro, que las demás personas vean que aún puede levantarse buenas carnes, así sea por dinero.

Esa última fue la respuesta que me dio un amigo con el que platiqué del tema en alguna ocasión en la que traté de hacerle ver que lo estaban usando. “¿Pendejo yo? ¡Pendejo él! Que por salidas, ropa o regalos malgasta su juventud estando con alguien al que no quiere o que ni siquiera le atrae físicamente. Aquí el que pierde es él, porque yo lo que gasto es sólo dinero que luego regresa y lo que gano son años de juventud que él no va a recuperar”. ¿Estarían ustedes de acuerdo con él?
                               
¿Y qué es lo que pasa con aquellos que realmente no se dan cuenta? Porque también pasa. Empiezas a salir con alguien y resulta que olvidó su cartera, que sus papás no le han depositado o que lo acaban de asaltar justo en el camino hacia tu casa. ¡Pobre! ¿O qué tal cuando te sacan aquella de que se enfermó algún pariente y él muy bondadosamente se ofreció a ayudarle? Al chichifo le sobran excusas, así como le sobran estúpidos que se las crean.

Claro, como a ti te gusta el tipo y apenas lo estás conociendo ofreces pagar una vez, y la que sigue, y la que sigue. Y con el paso del tiempo y clavándote poco a poco, ¿cómo detenerte? En este caso ni viste por dónde llegó la pedrada y a lo mejor ya hasta lo tienes viviendo contigo porque “lo corrieron de su casa”, “se peleó con sus roomates” o “no le alcanza para pagar la renta”. Y aunque muchos dicen por ahí que un chichifo nunca se enamora, quizá no sea del todo correcto. En lo personal creo que pueden llegar a enamorarse, pero la costumbre de que lo mantengan prevalece.

Ahora, ¿por qué llamarlos así? ¿Por qué en la comunidad gay se utiliza como palabra discriminatoria y peyorativa? Porque eso sí, el mantenido siempre es un chichifo. ¿Y qué pasa si vemos este tipo de relación desde un punto de vista heterosexual? Ahí es de lo más común que la mujer se quede en casa mientras el hombre la mantiene, o al menos sigue siendo común dentro de ciertas parejas. Aún en el noviazgo lo “correcto” es que el hombre (por caballerosidad) pague las salidas con la novia, las cenas, sus tragos y a veces hasta su ropa. ¿Será que por tratarse de una pareja homosexual lo mismo tiene que ser obligatoriamente visto como algo malo?

Por lo general aquí y en cualquier parte del mundo siempre habrá alguno dentro de la pareja económicamente mejor que el otro, ya sea en clase media porque uno sea gerente de una pequeña empresa y el otro empleado, o en la clase alta porque uno sea dueño de su propia compañía y el otro director de una multinacional. En ese tipo de casos no vemos como chichifo al de menor ganancia porque los dos ocupan un buen puesto, pero si hablamos de que en una pareja uno es dueño de una empresa y el otro empleado de Starbucks, entonces sí arde Troya.

Una de las cosas que me ha llamado la atención siempre que me encuentro con este tipo de casos es que el chichifo nunca es feo, ¡sino todo lo contrario! Son tipos por lo regular guapos o al menos de buen ver o de cuerpo tentador. ¿Lo han notado? Y es lógico, porque me parece un poco difícil creer que alguien puede obtener lo que quiere de otro siendo particularmente feo o sin chiste. Aunque de que hay manipuladores muy cañones los hay. Pero sigo creyendo que una de las leyes de vida del chichifo puede ser “lo hago porque puedo y porque tengo con qué”.

Y aunque casi siempre que se habla de chichifos lo hacemos en el contexto de las relaciones amorosas, el arte de la chichifeada no queda sólo ahí. ¡No! También se da con las amistades. Con aquél amigo al que siempre le tienes que invitar los cafés porque no tiene lana, que de la nada se invita solo a comer a tu casa VARIAS veces a la semana. Ese que en la escuela te dice “tráeme tal cosa y ahorita te la pago” y el dinero nunca llegó a tu mano. Sí mijos, por más que nos llevemos bien con ellos y los queramos demasiado, también a ese tipo de amigos hay que ponerles un alto, porque las personas aprovechadas son como los jugadores de los casinos, una vez que cierta máquina les dio a ganar, buscarán sacarle más a esa misma hasta que la máquina deje de darles y tengan que ir en busca de otra.



¿Y cómo prevenirse de ello? Fácil, ¿alguna vez alimentaste a un gato callejero afuera de tu casa? Si sí, apuesto a que a la noche siguiente el gato regresó de nuevo y en toda tu bondad le diste de nuevo de comer. Lo mismo pasa con el chichifo, si dejas de darle tarde o temprano se irá, a menos de que te de ternura y decidas adoptarlo.

AVISO: Ningún chichifo fue intencionalmente ofendido en la realización de este artículo… Espero.


Estaría cool saber sus opiniones, experiencias o comentarios, todos son bienvenidos aquí, por mail o en cualquiera de mis redes sociales. Los invito también a seguir leyendo más entradas en mis blogs. ¡Venga!

El ridículo miedo a envejecer


 ¿Realmente la edad se lleva en el alma? Y si es así… ¿Por qué cada vez los hombres se preocupan mucho más por no envejecer y verse siempre jóvenes y radiantes? Siempre me ha causado mucha curiosidad pensar en ello, mucho más al darme cuenta de que existen más personas que se niegan a envejecer/madurar/crecer de las que imaginamos.

Y aunque la realidad es que ese es un problema que ataca a todos los hombres por igual, en el mundo homosexual se da con más frecuencia. ¿Por qué? ¿Por qué a muchos les espanta crecer y hacerse viejos? Cada vez son más aquellos a la mitad de sus treintas a los que vemos cuidando su imagen (a veces en exceso), reventándose en los antros, metiéndose cantidad y media de drogas, ligando con chavitos hasta de 18 y comportándose como uno, y no es que pueda estar del todo mal. Seguramente habrá quienes piensen que no hay problema con eso y que estar llegando a los 40 y a veces todavía más arriba no significa que tengas que encerrarte en tu casa a tejer y escuchar música de José José. Pero al menos en mi muy humilde opinión esa gente “madura” que se aferra a actuar como adolescente no hace otra cosa que verse ridícula.

¿Quién no conoce a alguien que se la pase metido por horas en el gym 7 días a la semana? Aunque preocuparse por el aspecto físico es algo normal, existen algunos que lo llevan al extremo debido a la preocupación persistente de no parecerle atractivo a los demás, de que piensen que no está “tan bueno” o que los años ya se le vienen encima. Igualmente los homosexuales piensan más en el botox que los hombres hetero, y no sólo eso: faciales, cremas, injerto de pelo, vestirse más “en la onda” y hasta quitarse la edad son algunos de los métodos recurrentes entre nuestra bonita comunidad.

Según los que han estudiado este fenómeno conocido como “Síndrome de Peter Pan”, el miedo a crecer no se manifiesta únicamente en la inmadurez emocional, sino también en (me atrevo a decir) uno de los aspectos que más nos preocupa a la mayoría de los hombres gay, el miedo a la soledad. Pero si bien el temor a quedarnos sin hijos, sin pareja y llenos de perros o gatos está presente, otro de los factores que influyen dentro del temor a crecer es el egocentrismo y miedo al compromiso. Entonces… ¿Cómo es posible que nos de miedo quedarnos solos y a la vez no podamos comprometernos emocionalmente con nadie? ¡Está de la shit!

La verdad es que yo en lo personal no le temo a crecer, cumplir años o seguir madurando. No pienso en cirugías rejuvenecedoras, botox o siquiera en meterme al gym, digo mi edad sin ningún problema; quizá porque apenas tengo 27 años, pero no me causa ningún trauma seguir creciendo. Recuerdo que siendo adolescente decía que quería morir a los 40, me aterraba empezar a tener canas y arrugas o verme en la necesidad de depender de alguien en cualquier sentido, pero conforme he ido creciendo y madurando he aprendido que ser adulto no es sinónimo de ser un mueble o no ser deseado.

Para ejemplo mi ex de 55 (del que he hablado anteriormente), que se mantenía físicamente mejor que muchos de 30 y mentalmente con la madurez debida para su edad pero sin perder sus aires de juventud. ¿Por qué en lugar de esta tratando de evitar o negar el paso de los años todos aprendemos a envejecer con dignidad?

Muchos tienen miedo de crecer por vanidad, por convertirse en obsoletos y verse reemplazados por las nuevas generaciones, porque si algo es cierto es que dentro del ambiente gay los más jóvenes nos llevan ventaja. Y al tener la amenaza de cuerpos juveniles y sonrisas adolescentes muchos adoptan actitudes que en lugar de hacerlos verse “cool” los ponen en ridículo. Y si tratamos de buscar culpables más allá de las inseguridades y la falta de autoestima, podemos aventarle la pelota también a las redes sociales y a la sociedad en general. Que en lugar de mostrarnos que no hay nada de malo con crecer, nos enseña que entre más joven, rebelde, estúpido e inmaduro seas, más te aplauden, siguen y desean.

Si bien la edad puede llevarse en el alma, también se lleva en la dignidad, y nada tiene de malo aceptar que ya no se es un chavito, que tu experiencia te ha costado y que puedes estar orgulloso de quien fuiste y en lo que te vas convirtiendo, porque una cosa es segura, el atractivo físico es importante pero si no va de la mano con la madurez emocional y mental entonces no sirve de mucho. ¿Qué le tenemos miedo a estar solos? Creo que más solos nos podemos quedar si seguimos actuando como no nos corresponde, dando una imagen que no coincide con nosotros y tratando de tapar nuestras inseguridades con egocentrismo.

No hay nada más atractivo que un hombre seguro de sí mismo, pero al cual esa seguridad le viene del interior, no de capas exteriores ni imágenes creadas. Nada como un hombre que se acepta como es, con lo que es y lo que quiere ser, un hombre maduro que siga siendo divertido, que se preocupe por sí mismo no por tratar de evitar el paso de los años, sino dándoles la bienvenida pero trabajando con ellos. Vamos, un hombre, no una señora de Polanco que nunca olvida sus tiempos de porrista.

Esa es mi opinión chavos. ¿Qué piensan ustedes? Todo comentario es bienvenido aquí, por correo o en cualquiera de mis redes sociales. ¡Allá los espero!







lunes, 14 de julio de 2014

¿Pensando en rentar un vientre? Todo lo que necesitas saber para convertirte en padre por este método.



 ¿Quieres tener hijos? Sin temor a equivocarme creo que es una de las preguntas que más se nos hace a los hombres homosexuales. Desde nuestras familias, amigos o parejas, pero siempre, SIEMPRE estamos sujetos a esa duda por parte de los demás, y hasta de nosotros mismos.
Pero… ¿Y aquellos que sabemos que sí queremos conocer la paternidad? Durante años me he topado con varias respuestas, y la verdad es que somos muy pocos los que tenemos claro que podemos y queremos procrearlo de forma natural. Sí, quizá no te vas a casar o a tener una relación con la madre, pero ¿por qué complicarte las cosas cuando tienes todas las herramientas para hacerlo? Ok, gente que comparta mi pensamiento no abunda por aquí, en cambio, la solución más lógica para muchos gays es la renta de un vientre tal y como lo hizo el mismísimo Ricky Martin. Suena demasiado sencillo y la mayoría parece saber muy bien de lo que está hablando, pero… ¿en realidad sabes todo lo que implica? A continuación te contaré todo lo que necesitas saber acerca de la gestación sustituta y subrogación en México para personas homosexuales.

¿Sencillo? ¡Para nada! Las cuestiones a considerar antes de dar un paso como este son muchas. Para poder informarlos bien me di a la tarea de investigar tanto en Internet, como a través de especialistas en el tema, lo que me llevó a las oficinas de CARE Surrogacy Center Mexico a entrevistar a Iván Davydov, encargado del área legal y apoyo durante el proceso de todos aquellos que han decidido rentar un vientre. Empecemos con lo básico, la subrogación y gestación sustituta son legales en México, sí, pero únicamente en el estado de Tabasco, y aunque la ley ya fue aprobada en el Distrito Federal, se encuentra detenida y no ha sido publicada de manera oficial; y honestamente, dudo que ocurra en un futuro muy cercano gracias a la mentalidad tan cerrada y moralista que por lo regular rige a  nuestro país. Entonces, ¿es Tabasco la única opción que tenemos para llevar a cabo un proceso de esta magnitud? Sí.

Una de las cosas que Iván Davydov dejó muy en claro, y que realmente es muy importante conocer, es la diferencia que existe entre lo que se conoce como “madre subrogada” y “gestación sustituta”, siendo la madre subrogada aquella que no únicamente presta su útero para que una familia pueda concebir, sino que también pone su carga genética al ser donadora de óvulos. En un caso como este, (que suena mucho más adecuado para una persona homosexual) el proceso legal que se debe llevar a cabo es el de adopción completa, en el que la madre cede totalmente los derechos del hijo a aquél que contrató el servicio.

En el caso de la gestación sustituta, la mujer que se encarga de concebir al hijo es lo que podríamos llamar como aquella que únicamente “hornea el pan”, ella no aporta material genético, por lo cual al momento de que una pareja acuda a solicitar el servicio, debe hacerlo tanto como con el esperma (que ese obvio no nos cuesta) como con los óvulos. Entonces, en un caso como este, la solución que tenemos es recurrir a aquellas amigas que en algún momento nos han dicho que serían las madres de nuestros hijos, o a buscar en algunas otras organizaciones a la donadora de óvulos ideal para nosotros.

En CARE, no se provee el servicio de donación de óvulos, sin embargo pueden informarte de bancos de donación tanto nacionales como internacionales para que puedas convertirte en un feliz padre de familia. ¿Y cómo funciona? Bueno, pues si bien no hay un catálogo de mujeres para elegir a una con look de Natalie Portman para que sea la madre de tu hijo; puesto que la donación es anónima, lo que hay qué hacer es informar acerca de lo que estás buscando, dar un perfil físico de características que buscas en tu futuro hijo. Quizá te gustaría que fuera muy alto, de cabello rubio y ojos oscuros, probablemente que tenga inclinación por los deportes o por el arte, eso queda a consideración de cada quien. Pero si piensas que acudirás a ver un catálogo de mujeres espectaculares para decidir cuál quieres, olvídalo. No se trata de elegir vestidos de novia.

Tanto la madre subrogada como la gestante sustituta pueden ser de cualquier nacionalidad. ¿Un hijo asiático? ¿Australiano? ¿O qué tal afroamericano? Así es, no sólo Angelina Jolie puede tener familia interracial, si así lo deseas, puedes también elegir la nacionalidad de aquella chica que aportará sus óvulos para ti. Algo que es muy importante tener en cuenta, es que el cobrar por un servicio como este es ilegal en México, la “renta” de un vientre es completamente una labor altruista, por lo que aquellas involucradas no pueden recibir una compensación económica por ello. ¿Entonces por qué pagamos? Sí, el desembolso de los billetes es necesario, pero no como pago por estar cargando a tu hijo, sino para asegurarte de que la madre pueda llevar a cabo todo el proceso en completa comodidad.

Se paga por consultas y exámenes médicos, por medicamentos y vitaminas y lógicamente por el tratamiento (o los) de inseminación artificial, por la nueva ropa que tendrá que usar la gestante, por cuidar su alimentación y definitivamente por el parto. Y, cabe mencionar, que en caso de que ella tenga que dejar su trabajo por indicaciones médicas para llevar a cabo el embarazo de manera exitosa y sin riesgos, también debe de cubrirse la parte del salario que está dejando de percibir. ¿Mucho gasto, no? Pues agárrate, porque si estás teniendo en mente contratar este tipo de servicios, debes tener en cuenta que el costo oscila entre los 40 mil y los 45 mil dólares, un aproximado de casi 600 mil pesos en México, llevar a cabo este proceso en el extranjero puede llegar a ser hasta un 70% más caro. Mejor ponerse a ahorrar desde ahora…

Venga, ya tenemos el más de medio millón de pesos para empezar el proceso. ¿Es seguro que al primer intento será exitoso? No, las probabilidades de que se produzca un embarazo al primer intento no son ni altas ni bajas, simplemente son. Así como existen aquellos a los que les pegó a la primera, existen también personas que han tenido que intentar más de una vez. Prepárate para ello.

¿Qué los homosexuales no quieren tener hijos y prefieren seguir viviendo una vida de promiscuidad y sexo incontrolado? Error, según Davydov, de cada 10 solicitudes en CARE, 6 son de personas homosexuales, y 4 de esas 6 son gays mexicanos. Estamos hablando del 60% de aplicaciones. Puede sonar lógico pues somos los homosexuales los que requerimos más de este tipo de servicio, pero a mi punto personal de vista sirve para probarle a esas mentalidades cerradas que no únicamente buscamos el libertinaje, sino también la formación de una familia.

Vámonos a lo legal. Si bien la ley aprueba este tipo de actividad en Tabasco, el estado no reconoce a los matrimonios homosexuales como legales, como lo es en la Ciudad de México, entonces, ¿cómo funciona? Esto sí es un poco más sencillo, las leyes dicen que puede ser tanto el padre como la madre los que registren a un recién nacido; no obliga a que asistan los dos, por lo que puede ser uno de los padres el que acuda a realizar el registro para después llevar a cabo un proceso de reconocimiento en el Distrito Federal, o ciudades en donde el matrimonio igualitario sea una ley, en el que se hará constar que su pareja legalmente también es el padre del menor.

Y una vez nacido… ¿Cómo le explicas a tu hijo o hija de dónde vino? Sin duda si no es nada sencillo decirle a un menor que es adoptado, mucho menos parece serlo explicarle que fue parte de una gestación sustituta sin que llegue a pensar que fue “comprado”. Y hablando sobre el tema con la psicóloga Elvia Alicia Flores, la mejor manera de evitar efectos traumáticos en tu hijo es a base de información. ¿Es recomendable que lleve terapia desde que tiene poder de conocimiento? No, son los mismos padres lo que se encargan de hacerle entender que no fue comprado, sino que a pesar de la manera en la que vino al mundo fue tan deseado como cualquier otro niño, o quizá hasta mucho más. Es importante hacerle saber que es amado, y cae en los padres la responsabilidad y decisión de hacerle saber su origen en el momento que crean adecuado.

Es lógico que tarde o temprano empezará a tener dudas, verá que otros niños tienen una madre y él no, verá mujeres embarazadas y quizá no sepa lo que es eso, pero siempre y cuando los padres tengan buena comunicación y mantengan al niño informado, la infancia y crecimiento del menor pueden llevarse a cabo de manera satisfactoria.

¿Y si la mujer gestante no quiere entregar al bebé una vez nacido? Es un riesgo, aunque bajo. Y aunque se trate de una madre subrogada o de una gestante sustituta, la ley apoya a aquél que contrata el servicio, es por eso mismo que siempre es recomendable llevarlo a cabo de forma legal y no por debajo del agua para ahorrarnos unos pesos. Total, estamos hablando de nuestra familia, no de adoptar una mascota. Lo mejor es contar con todo el apoyo legal, psicológico y médico posible para lograr ese fin que tanto buscas.

¿Sigues pensando que resulta sencillo? Quizá, y aunque lamentablemente es un tipo de servicio que no cualquier persona puede solicitar por su elevado costo, es también una realidad que en la mayoría de los casos es la única opción que muchos homosexuales ven como el camino a convertirse en padres. ¿Yo? Ni pensarlo, aún después de contar con toda la información necesaria sigo pensando que, en mi caso, prefiero contarle a mi hijo que vino al mundo siendo producto de relaciones sexuales a decirle que vino de una probeta. Porque si algo tengo claro, es que quien quiera que vaya a ser la madre de mis hijos, tendrá que ser alguien con quien existan sentimientos compartidos y no una desconocida que viva en alguna parte del mundo sin saber que existe alguien respirando gracias a ella. Yo quiero que mis hijos convivan con su madre, así sea una amiga heterosexual soltera o una lesbiana en pareja. Pero bueno… ese soy yo y soy regio. Tradicional y un tanto codo… ¿Gastar tanto en una inseminación que puedo hacer sin pagar un peso? ¡Venga!





Gracias por compartir el artículo si les pareció interesante. Me pueden leer cada mes suscribiéndose a la Revista Betún y cada 15 días en Boy4ME. Además del Blog Roes en donde continuamente subo más columnas.





Fuentes:


Especialistas:

Elvia Alicia Flores – Psicóloga.
Teléfono: 8117458485, Monterrey, Nuevo León. México.

Iván Davydov – CARE Surrogacy Center Mexico

Leibnitz #1 Int. 501 Colonia Nueva Anzures, Delegación Miguel Hidalgo, Distrito Federal. Teléfono: 5547411475

jueves, 3 de julio de 2014

Burguer King presenta la "Proud Whopper" celebrando el orgullo gay. Checa las reacciones de los clientes.



Con el pasado día del orgullo gay, pudimos ver demasiadas cosas alrededor del mundo a través de las redes sociales, cosas tanto random como muy cool.
Una que sin duda nos dejó a muchos con la boca abierta fue la nueva campaña de la cadena multinacional de comida rápida Burguer King, quienes aprovecharon la fecha para introducir a sus clientes la "Proud Whooper" o "Hamburguesa del Orgullo" durante la marcha del orgullo gay en San Francisco, California.

¿Qué la hace diferente? ¿De qué está hecha? ¿Cuál es su sabor? Fueron tan sólo algunas de las preguntas que la gente hacía a los encargados de tomar las órdenes en el mostrador. Ni hablar de todos aquellos que rechazaron la oferta por miedo a probar algo que muy probablemente no les pudiera gustar.

La hamburguesa fue presentada en un envoltorio con los colores del arcoíris con la leyenda "Proud Whopper" por fuera y en el interior "Por dentro todos somos iguales". ¡Muy cool! Ni la carne, ni el pan ni los vegetales son diferentes, no existe ingrediente secreto ni otros aderezos, la hamburguesa es exactamente igual a las demás, pero con diferente envoltura. Un mensaje claro, directo y lleno de orgullo e inclusión. 

Además, la venta del producto con la colorida envoltura seguirá por todo el mes de Julio y sus ganancias serán destinadas a becas de estudiantes de la comunidad LGBT elegidos por la fundación McLamore, nombrada así por el fundador de la mundialmente famosa cadena de hamburguesas. 

En fin, aquí te dejo el video para que veas lo que opinaron aquellos que sí se atrevieron a comerla... ¡Bravo por Burguer King!

P.D: Aplausos también para el señor que pregunta: ¿La gente gay siquiera come comida rápida? LOL. Y también para la señora que confiesa que una hamburguesa jamás la había hecho llorar. ¿Por qué no? 




miércoles, 18 de junio de 2014

Economía en una relación. ¿Cuánto gana tu pareja?



Dicen que el dinero no compra la felicidad… Pero no es lo mismo llorar dentro de un Ferrari que hacerlo en un Vocho. ¿Cierto? Lo que me deja pensando, carajo… ¡Yo ni siquiera tengo un Vocho! Entonces… ¿Tengo permitido llorar? ¿Se puede Big Borther? ¿Se podrá?

¿Qué es lo que pasa cuando empezamos a salir con alguien? ¿Qué tanta importancia le damos a los ingresos económicos de un prospecto de pareja o de la pareja en sí? Como aquí siempre se habla con la verdad, y aunque muchos (yo entre ellos) digamos que cuando hay amor lo de más es lo de menos, el nivel económico de alguien que nos gusta siempre será uno de los factores importantes a la hora de decidir avanzar con la relación.

No me van a dejar mentir. ¿Qué pasa si conoces a alguien y te dice que trabaja en algo que no te gusta o que sabes que no es suficientemente bueno para tus intereses? ¿Aún así te das la oportunidad de conocerse? ¡NO! Y por más que queramos hacernos los equitativos, buena onda o comprensivos, la verdad es que esas cosas ya no suceden. Tu oficio habla mucho de ti, y entre más aspiracional sea resultará mejor para el ligue. No se trata de que seamos unos interesados o trepadores, no, no se confundan. Se trata de buscar una equidad en la relación.

Aunque de inicio puede que no te haga ruido el que tu pareja gane menos que tú, la realidad es que con el tiempo los problemas pueden salir a flote cuando no pueda mantener el estilo de vida que tú llevas. ¿Salidas a cenar varias veces por semana? ¿Al cine? ¿Obras de teatro y actualizar tu guardarropa al menos una vez al mes? ¡Mejor ni hablamos de los viajes! Además de que estar con alguien cuyos ingresos no sean al menos equivalentes a los tuyos puede llegar a ser un problema de dinero, no hay que olvidar que puede convertirse también en uno de autoestima.

Créeme, yo he estado en ambas circunstancias. Cuando mi ex era el jodido de la relación (casi literal porque no trabajaba) la relación no duró más de 3 meses. ¿Por qué? Porque a pesar de que era una persona con ambiciones, en ese preciso momento de su vida se encontraba en etapa de estudiante, una etapa que yo ya había pasado años atrás. Y por más que uno invierta tanto su tiempo como su dinero en una persona en la que está muy interesado, tarde o temprano te vas a cansar, y tu cartera contigo. Es algo así como un típico caso en el que quisieras decir: “Todo está cool, eres un buen tipo y te quiero, pero búscame cuando hayas terminado tu carrera y empieces a ser independiente”. ¿Me explico?

Cuando yo fui el jodido de la relación las cosas fueron diferentes. Y cabe aclarar que al llamarme “jodido” no es porque lo fuera, mis ingresos eran buenos y podía pagar por un estilo de vida muy aceptable, el problema era que los de mi pareja se duplicaban por mil, y en dólares. Aunque nunca me sentí menos y trataba de mantener una equidad en cuanto a los gastos que compartíamos, la realidad era que a pesar de mis metas profesionales él ya había logrado un estatus mismo que yo (todavía aún) estoy trabajando por conseguir.

Al momento de conocer a alguien SIEMPRE vamos a preguntar a qué se dedica, y es lógico pues es parte de las cosas que determinarán si tienen algo en común y si pueden compartir temas o enseñarse nuevos entre ambos. Pero seamos honestos, si uno ya pasó años fregándose y trabajando para lograr ascender en el ámbito profesional, lo usual es que busque a alguien con la misma hambre de éxito o al menos que no sea un bueno para nada carente de metas.

Sí, podrá ser muy atractivo salir con el mesero sexy de algún restaurante, pero ¿hasta dónde va a llegar esa relación? Si bien ellos a veces ganan mucho más en propinas que uno, la verdad es un trabajo que no demuestra grandes aspiraciones, mucho menos si ya se encuentra a mitad de sus veintes.

Dicho esto, podemos ver que para muchos no sólo cuánto ganes es importante, sino también cómo lo hagas. Otro ejemplo: Tú novio gana 3 veces lo mismo que tú… Siendo Go-Go dancer o escort. Aunque habrá muchos a los que no les moleste tal cosa, me atrevo a decir que la gran mayoría lo pensaríamos dos veces antes de involucrarnos con alguien de esa profesión.

Con cada año nos empezamos a volver más exigentes, sabemos más a qué o quién le tiramos y nos es mucho más fácil descartar prospectos y decidir cuáles pasan todos esos filtros que ponemos. Y aunque encontrar a alguien con quién sentirnos no únicamente iguales, sino además incluir admiración por lo que ambos hacen parece una tarea difícil, ciertamente no la es. Sólo hay que tener muy claros nuestros objetivos y no darnos por vencidos a la primera tormenta.


Pero bueno, por el momento yo no gano millones ni viajo a Dubai, no pago restaurantes caros ni ropa de marca, así que no espero encontrar a alguien que en este momento de su vida lo haga. Así que mi meta podría ser algún jodido extremadamente creativo y dedicado al arte que comprenda cómo funciona esto. ¿Alguien con el perfil? Pero eso sí, aunque hoy ni Vocho tengo, mañana lloraré feliz en mi Ferrari. ¡Venga!

viernes, 6 de junio de 2014

Al menos conocía a David Hale



Esta semana les voy a contar una pequeña historia basada en hechos verdaderos. La historia de cómo una cita puede salir mal a veces gracias a ti mismo, sin que siquiera te des cuenta.

La semana pasada conocí a un chavo en una de las famosas apps de encuentro. Y antes de que empiecen a hacer suposiciones, una de las cosas que me llamó la atención del tipo fue que en lugar de pedirme desbloquear fotos  o preguntarme rol, empezó la conversación hablándome de David Hale, y para los que no sepan de quién estoy hablando, Hale es un artista, ilustrador y tatuador en Grecia del que tomé el diseño del búho que tengo tatuado en el brazo y del que soy fan. Así que sí, en menos de 2 segundos “Pancho” (llamémosle así por hoy) tenía todo mi interés.

Nada tenía que ver que en sus 3 fotografías apareciera un verdadero galán, bueno sí un poco, pero el que supiera de arte y temas de mi agrado fue lo que más llamó mi atención, además de su siempre respetuosa forma de hablar y lo agradable de la charla. En fin, era un sábado y no miento si digo que empezamos a hablar temprano por la mañana, trabajé, comí, salí a pasear a Mateo, mi perro, fui al súper, vi una película y aún seguíamos hablando hasta que me propuso vernos en un par de horas si es que no tenía planes para salir esa noche.

La verdad es que rara vez tengo planes, la mayoría de mis amigos se van de antro y es bien sabido que no soy fan de esos lugares, así que casi nunca me invitan a salir con ellos los sábados. Estaba disponible. ¿Y por qué no conocer a un tipo guapísimo, agradable, culto y pasar un buen rato en lugar de quedarme en casa viendo capítulos de Criminal Minds como todos los días?

Pancho sugirió un lugar no muy lejano a mi casa y nos vimos alrededor de las 10 PM. No voy a negar que estaba emocionado, no todos los días conoces a alguien con tantas cualidades y una parte de mi mente pensó que si no me gustaba tanto el tipo al menos de esa salida podría encontrar a un buen amigo. El pensamiento se reforzó cuando llegué al lugar y conocí a Pancho. No sólo era como 10 centímetros más bajo de lo que había mencionado, no. El pitufo que estaba frente a mí era MUY diferente a la que aparecía en las fotos.

¡Oh, sorpresa! Sí, el tipo era el mismo de las imágenes, pero se notaba que además de ser bastante fotogénico también era todo un maestro del PhotoShop. Juro que estuve a punto de darme la vuelta y regresar exactamente por donde llegué, y es que si algo puede resultar demasiado decepcionante es que una persona trate de aparentar algo que no es a través de las redes sociales. Respiré profundo, sonreí a medias y me dije a mí mismo: Mi mismo, el tipo es más feo que un pasivo con hemorroides, pero al menos es agradable. ¿Y uno no necesita que sus amigos sean exclusivamente guapos, no?

Entramos al lugar y desde los primeros cinco minutos de charla noté que Pancho no dejaba de verme de una forma un tanto incómoda, no morbosa ni lasciva, sino como de asombro. Decidí no prestar atención y empezar la plática retomando uno de los muchos temas de los que hablamos por la tarde. No sólo el tipo había retocado sus fotos, tampoco parecía tener tanto conocimiento acerca de lo que platicábamos horas antes. Entre su físico, su mirada de admiración, la falta de tema de conversación y su falta de ambición al contarme que a sus 27 años no sabía lo que quería, vivía con su familia, no había terminado la carrera y tenía un empleo deprimente de medio tiempo que le daba para pagar sus cigarros, (irónicamente me pidió uno unos minutos más tarde), lo único que quería era terminarme la cerveza e irme a mi casa. Ese capítulo de Criminal Minds me parecía mucho más interesante en ese momento.

Sólo una vez hace muchos años había aplicado una salida tan estúpida e inventada como la que actué esa noche. Pedí a mi mejor amiga que me llamara por teléfono y en cuanto sonó el celular pretendí que me necesitaba con urgencia asegurando que saldría para allá en ese instante, ante la mirada triste de Pancho y las risas de mi cómplice del otro lado de la línea. Me disculpé de prisa, pagué mi cerveza y me dirigí hacia la salida, lógicamente se ofreció a acompañarme pero lo único que obtuvo de mí fue un “seguimos en contacto”, y quienes me conocen saben que esas 3 palabras de mi boca significan todo lo contrario.

¿Qué fue lo que sucedió? En el camino de regreso a mi casa me puse a analizar en dónde había estado el error. Ok, si bien no era tan guapo como se veía en las fotos, ¿en dónde estaba el tipo culto y agradable con el que había hablado? No tardé mucho en darme cuenta de que (como siempre) el que había hablado la mayor parte del tiempo había sido yo. Toda la tarde le di las armas para saber mis gustos y poder seguir el tema. Le mencionaba un autor y me hablaba de varios de sus libros. Decía algo de un cineasta y me decía qué películas le habían gustado de él, pero siempre fui yo el primero en dar detalles con los que él decía estar de acuerdo, repitiendo exactamente mis propias palabras de una manera diferente.

¿Por qué no simplemente decir que no sabía? ¿Por qué no mencionar cosas que realmente le gustaran? ¿De qué te sirve pretender que sabes de algo para conseguir salir con alguien si a la hora de la verdad no vas a poder seguir el cuento? Es demasiado lamentable encontrarse con ese tipo de personas, y sí, aunque muy probablemente no hubiera aceptado salir con él de tener fotos sin retoques y haberme hablado acerca de su nada prometedor futuro por falta de motivación o exceso de conformismo, igual habría sido preferible conocer a un tipo real.

Cuidado chavos, las fotos y hasta las pláticas pueden engañar cuando conoces a alguien a través de aplicaciones. ¿Entonces usamos Skype antes de salir? ¿Le pedimos un video? ¿Hacemos un examen oral para saber su nivel de cultura general? Quizá las dos primeras opciones no sean del todo descabelladas, pero para la tercera el único consejo que puedo darte es que no cometas los mismos errores que yo al apoderarme de la plática, no. Déjalo hablar a él primero y formula las preguntas correctas después.

Honestamente luego de esa cita no me quedaron ganas de seguir conociendo chavos en apps, así que me di un break temporal de esos sitios esperando evitar nuevos encuentros incómodos. Pero como el destino es MUY cabrón, el día de ayer tenía que jugar conmigo. Me topé con Pancho en la llamada segunda ciudad más grande del mundo, con miles de millones de habitantes, ¿de risa, no? Ahí estábamos, uno al lado del otro esperando que el semáforo cambiara de color para poder cruzar la calle, sabiendo quién era el de al lado y aunque el ruido de la calle era demasiado, el silencio incómodo que había entre los 10 centímetros que nos separaban parecía mucho más fuerte en ese momento. Ninguno de los dos había saludado al otro. ¡Carajo! Y ni siquiera podía pretender estar ocupado en mi teléfono porque mi batería estaba muerta.


La luz se puso en verde para ceder el paso al peatón y traté de caminar rápido entre la multitud alejándome de él, pero aún así pude escuchar cuando dirigiéndose a mí dijo “Hasta tú le hubieras ganado el Oscar a Di Caprio”, solté una carcajada mientras lo veía despidiéndome con un movimiento de cabeza que le daba la razón. “¿De plano estuvo tan mal?” me preguntó aún alejándose caminando de espaldas. “No tienes idea”, respondí y seguí mi camino. “¡Hey!” – me gritó – “¡Al menos sí conozco el trabajo de David Hale!”.  Vaya, y de todos los temas que retomé en los 40 minutos de la cita jamás se me ocurrió volver a sacar ese.