sábado, 7 de febrero de 2015

Pop Divas... ¿Quién ya aseguró su lugar en la historia?


Recuerdo esa época de mi vida en la que era MEGA fan de Britney Spears, la chavita apenas empezaba su carrera con “Baby One More Time” y yo no era más que un mocoso con gustos musicales muy dudosos. Mi recámara estaba llena de posters con su cara y no mucho después las paredes conocieron a Christina Aguilera gracias a “Gennie In a Bottle”.

Por esas fechas no tenía ni la más remota idea de que era gay, venga, que ni siquiera sabía que existía tal cosa, aunque por supuesto ser fan de aquellas dos debió ser el primer indicio de lo que pasaría unos años después, ¿no? Total, por más extraño que pueda parecer en estos tiempos, no conocía ni a Cher, ni a Madonna, Celine o Whitney, así que podríamos decir que mi primer acercamiento con aquellas que se convertirían en íconos pop del mundo gay fue gracias a Mss. Spears.

Mi devoción hacia ella siguió por muchos años, con el paso del tiempo empecé a conocer más del mundo rosa y de las llamadas “divas del pop”, aunque debo decir que nunca fui ni he sido fan de alguna otra. Vamos, ni de Madonna. Mi primera impresión de ella fue por aquello de los 15 años cuando robé una de las películas “porno” de mi tío y ella la protagonizaba, así que más allá de echarme una chaqueta viéndola en “Sexo en el Desierto” no conocía su música ni su trayectoria. Hasta varios años después…

Hoy, tras la evolución en la música pop y de mis gustos personales, he venido lidiando por años con la típica batalla en la que todos se cuestionan quiénes son la realeza del pop. ¡No me digan que no lo han platicado! No importa por donde vayan tus gustos, si eres más alternativo, rocker, hip hopero o cumbianchero, siendo gay la gran mayoría de nosotros hemos al menos opinado acerca de quiénes son aquellas que merecen un lugar en la inmortalidad del colectivo mental de los gays.

Así que mi pregunta clave ante todo esto es… ¿En qué se basan para elegir a las 5 divas del pop? ¿En el talento, su imagen, mercadotecnia, exposición ante los medios? Puede ser que en todas las anteriores, pero con tanta competencia que existe en estos días, puedo decir que la decisión nunca ha estado tan reñida como ahora. Existirán quienes tengan muy clara su elección, esos que se aferren como perro a su hueso por su predilecta y nada los haga cambiar de parecer, pero tras una exhaustiva (nel, ni tanto) investigación al respecto, he llegado a la conclusión de que únicamente existen 3 grandes divas del pop que se han ganado indiscutiblemente su lugar en la inmortalidad del mercado rosa.

¿Saben a quiénes me refiero? ¡Por supuesto que saben! Y es que vamos a ser honestos, no importa si eres mega fan de Lady Gaga o Beyoncé, muy en el interior sabes que a pesar de todo ellas no figuran aún entre la tercia de reinas.

Sin lugar a dudas (y por orden de aparición, derecho de antigüedad y porque se dice que la mujer sobreviviría al fin del mundo junto a las cucarachas) la lista es encabezada por Cher, la bisabuela que todo gay quisiera tener. A sus casi 60 años y con 26 discos, 14 películas y muchos, varios, DEMASIADOS premios incluido un Oscar por mejor actriz, la reina de las cirugías logró posicionarse como la absoluta reina madre de la comunidad homosexual gracias al madrazo que fue “Believe” en 1998. Poco importa que la mujer no haya tenido un éxito en décadas, el alcance y posicionamiento que logró con tremenda trayectoria es digno de admiración. Aunque claro, las nuevas generaciones poco la conocen y en consecuencia no la toman en cuenta como tal.

Madonna es nuestra segunda diva. Tras 12 discos, 21 películas y CENTENAS de premios (entre los que NO se incluye ni siquiera una nominación al Oscar, por obvias razones), la chica material es indiscutiblemente la reina del pop. Pero, ¿por qué? Su propuesta vanguardista, valemadrismo y estilo muy característico la han llevado a portar el título más deseado de la industria discográfica aún a pesar de los años y la aparición de nuevas divas. Vamos, que ella podría sacar un disco de reggaeton y aún así vendería millones de copias alrededor del mundo simple y sencillamente porque es Madonna, tan fácil como eso. Además, la señora es toda una empresaria con varios changarritos entre los que se incluyen gimnasios y antros. Otra GRAN razón que la ha llevado a la cima del gusto gay, es el apoyo que siempre ha demostrado a la comunidad homosexual, dejándolo claro en la pasada entrega de los premios MTV, en donde participó en la boda colectiva de varias parejas entre las que no hubo distinción de sexo.

Sí, están en lo correcto. La tercera leyenda del pop es nada más y nada menos que mi primer amor, mi primer acercamiento al mundo gay… Britney Spears. Y miren que sé muy bien que la ahora señora carece de talento vocal y mucho menos de ritmo en estos días, pero a pesar de todo lo que puedan decir, la intérprete de “Toxic” se ha ganado a pulso su lugar dentro de la realeza pop. Apenas tiene 8 discos y 5 películas (sí, 5), pero el legado que ha construido Britney tiene la fuerza suficiente para haber sido nombrada “la princesa del pop” inclusive por la mismísima Madonna. Talento o no, su nombre es una marca muy rentable alrededor del mundo, ¡hasta existe un día mundial de Britney Spears! Y aunque a muchos pueda costarle admitirlo, Britney es el claro ejemplo del ave Fénix. Nadie olvidará la época en la que se rapó a coco, destrozó los vidrios de un coche frente a la prensa, abrió la entrega de los premios MTV con un show patético y provocó las burlas del mundo entero, aún con todo eso, Britney se unió a las leyendas con residencia en La Vegas con uno de los contratos más grandes de la historia.

Muchos nombres circulan dentro de los 2 puestos restantes para ocupar los 5 asientos del trono. Celine Dion, Beyoncé, Lady Gaga, Katy Perry, Christina Aguilera, Rihanna y últimamente nuevas adquisiciones como Taylor Swift, Miley Cyrus y Ariana Grande, y aunque la opinión se divide y llega a causar debates entre los que entran muchos aspectos personales y comerciales, ninguna de ellas ha logrado asegurar AÚN, un lugar dentro de la realeza pop entre los fanáticos gays.

¿Quieren saber mi opinión? Si bien estoy de acuerdo en los 3 asientos ya ocupados (a pesar de que aún tengo mis dudas) mis otras 2 opciones, gracias al talento, ventas, shows y exposición en medios serían sin duda Beyoncé y Taylor Swift. Quizá es muy pronto para darle tremendo título a la ex-cantante de country, pero la realidad es que en últimos años nadie ha vendido como ella, ha ganado casi todos los premios a los que ha estado nominada, compone, canta, toca y tiene una belleza indudable, además de ser la única artista que al momento de escribir este artículo tiene 2 temas en el Top 100 de Billboard ocupando los lugares #1 y #4.

Eso sí, tengan por seguro que mi ranking personal en este artículo es meramente basado en el mercado gay y comercial, porque si de honestidad se trata, mis 5 chingonas serían Lana del Rey, Lily Allen, Rihanna, Pink y Lorde. Sí, sí, alternativo el muchacho, ¿pero qué le vamos a hacer? A fin de cuentas siempre he aceptado que soy un gay no tan rosa.

¿Cuáles son las tuyas?  


Solterones y Quedados...


Típico, cuando estás en una relación tus amigos se la pasan de lo lindo disfrutando ser solteros, y cuando tú estás más solo que la agenda de contrataciones de Fey todos están empezando a salir y a formalizar sus relaciones. ¿No te ha pasado? Si eres de los que como yo sabe disfrutar de su soltería, entonces no te causa ningún conflicto que la gente a tu alrededor empiece a cuestionarte, y muchas veces presionarte para que consigas pareja. Pero cuando vas rondando los treintas quizá portar la etiqueta de solterón o quedado no se sienta tan padre como solía ser al principio de tus veintes.

La vida social siendo soltero es una maravilla, puedes salir a donde quieras, con quien quieras, conocer, coquetear o hasta terminar en la cama con quien se te de la gana sin rendirle explicación a nadie o sentir culpa por ello; eres libre de hacer con tu tiempo lo que quieras y más allá del tiempo ¡con tu dinero! Y más allá del dinero ¡con tu cuerpo! Porque por más que podamos dárnoslas de santos inmaculados y casi vírgenes, la realidad es que todos disfrutamos del sexo ocasional ya sea planeado o después de una noche de peda. No faltará quien diga que es mejor si es con tu pareja, y no lo cuestionamos, pero vamos, que el sexo ocasional también tiene sus ventajas.

Y entonces llega el día, ese día en el que estás tan entregado a ti mismo, a tu espacio y ritmo de vida que piensas que no necesitas a una pareja a tu lado para ser feliz y sentirte realizado… Y de pronto empiezan las cancelaciones. Tus amigos no pueden salir porque tienen citas, no te pelan en el antro por estar en el beso con el novio, los fines de semana de comidas y drinks se convirtieron en encerronas y compromisos de pareja… ¿Y qué carajos estás haciendo tú?

No faltan los amigos que a los dos meses de relación ya están cuestionando tu estilo de vida de “locura y desenfreno” incluso cuando hace 10 semanas ellos la vivían contigo.  Esos que estando solteros decían que no había nada mejor que eso y ahora tratan de convencerte de que una vida en pareja no se compara con ninguna otra cosa, que derraman amor y no tienen otro tema de conversación que no sea su novio. ¡Qué hueva!

Ah, pero de pronto siembran la semilla y empiezas a preguntarte ¿y por qué no? Aunque uno lo niegue, la presión social que se llega a ejercer sobre nosotros los solteros para conseguir pareja puede ir afectando poco a poco, incluso sin que nos demos cuenta. De repente empezamos a pensar en ello, conocemos a algún vato y pensamos que igual y se podría dar algo bien, que enamorarnos de nuevo no sería tan mala idea y que lo peor que podría pasar es que la relación no funcione y uno regrese de vuelta al mercado.

¿En verdad existe gente 100% decidida y feliz con la idea de permanecer solteros? ¿O será que únicamente lo son mientras la etapa dura, pero secretamente esperan conocer a alguien y vivir el “felices para siempre” con el que crecemos como un ideal? Yo siempre fui el tipo de wey que no sabía estar solo, que brincaba de una relación a otra y muchas veces andaba con alguien sólo porque sí, así sin amor, sin interés alguno, sin deseos de que la relación prosperara. ¿Pero a dónde está destinado un noviazgo que inicia sólo por temor a la soledad? ¡A la mierda! Ahí es a donde va y sin boleto de regreso.

La cosa está así: si eres de esos solterones que se quejan a cada rato de serlo, entonces aplícate y no estés esperando a que el tipo de tus sueños llegue mágicamente a tu vida, porque si de algo estoy seguro es de que existen demasiados que odian la soltería pero se les arruga el de atrás para hablarle a alguien que les gusta, o que simplemente quieren que sea el otro el que les llegue y dé el primer paso, ¿así cómo? La cuestión chingona está no sólo en hablar sino también en actuar, no hay de otra.

Y si eres de esos que están solos porque prefieren dedicar su mente, tiempo y dinero en cosas más importantes, huyen del drama y desgaste que implica tener novio o sólo porque no conciben la idea de estar con una sola persona y perderse del placer de vivir su sexualidad libremente, entonces que te valga si a los demás no les parece. Total, si algún día llega el amor llegará aunque lo resistas con o sin la presión de nadie, y mientras tanto uno disfruta de lo que vive en el momento, aunque le digan zorra de nalgas prontas.

La decisión de no enamorarse la tiene cada uno, y las razones detrás de ello pueden ser mil diferentes y todas igual de válidas y justificables. Una cosa es segura, estar soltero no es malo ni negativo, aprender a estar contigo mismo sin ser dependiente emocional de nadie es una de las mejores lecciones que se pueden aprender en la vida, y nada tiene de malo si disfrutas pero esperas encontrar algún día a un igual que también pueda estar sin ti, pero prefiera estar contigo.

¿Y qué si somos solterones? ¿Y qué si los amigos nos llaman quedados? Espérate a que descubran al novio con los pantalones en los tobillos y un tipo frente a él de rodillas, o a que tengan una pelea que los lleve a terminar. ¿A quién van a recurrir? Entonces el ciclo empezará de nuevo y ser solteros es lo mejor que les ha pasado… Hasta que encuentran nuevo ligue.
  



Bullying... ¿Quién tiene el verdadero poder?


Mucho se ha dicho del bullying durante los últimos años. Todos sabemos que es malo, que daña y que puede llevar a alguien a cometer estupideces como el suicidio, pero… ¿alguna vez se han puesto a pensar en la otra cara de la moneda? Nos compadecemos cada que vemos en redes sociales o en medios de comunicación a alguien víctima de ello, nos conmovemos con las historias de todos aquellos dañados y traumatizados debido al acoso y maltrato físico y emocional, ¡y vaya que podemos llegar a saber muy bien lo que se siente ser victimizado!

Como hombres gay, muchos de nosotros estamos expuestos al bullying a veces desde muy corta edad. Los sobrenombres como “marica”, “joto”, “puto”, “mariposón” o “loca” se hacen presentes muy a menudo entre compañeros de escuela y a veces hasta dentro de las propias familias. Pero esa es una parte del tema en la que no puedo meterme demasiado pues (afortunadamente) en mi caso jamás me sentí víctima de ello, quizá porque durante esos ayeres todavía no taaan lejanos el que molestaba a otros con ese tipo de apodos era yo.

La neta ni yo me la creo. Yo, el chamaquito flaco medio fresón, ese que se vestía con botines de gamuza (sí, qué oso), que se peinaba de raya en medio y que aún sin darse cuenta del todo ya tenía tendencias gay era el que ponía los apodos más feos, el que se aprovechaba a veces de los nerds del salón para que le hicieran la tarea o lo dejaran copiar en los exámenes, el que molestaba a otros sin tener siquiera un motivo. O al menos eso creía.

Si bien existen diferentes causas que te llevan a hacerlo, como que en tu casa tus padres o hermanos mayores la apliquen contigo, que sufras de inseguridades físicas o hasta mentales al sentirte inferior a otros y tratar de ocultarlo mediante el abuso o que tengas una necesidad de atención muy marcada, en mi caso (como seguramente en el de muchos) lo hacía únicamente para evitar que vieran en mí lo que yo veía en ellos. Hacía bullying a otros gays porque yo no tenía el mismo par de eggs que ellos para actuar tan libremente y sin prejuicios. Y creo que no me equivoco al decir que hasta la fecha no es sorpresa enterarte de que aquél que te jodía la existencia por ser gay resultó también pertenecer al clan.

Pero si te pones a pensar, el bullying como lo conocemos ahora no existía en aquellos tiempos, el acto no tenía un nombre, lo veíamos como “juegos de niños” y no era un delito que se castigara con algo más que una llamada de atención. ¿Eso lo hacía menos grave? Obviamente no, pero al menos las personas no éramos tan concientes de lo que podíamos llegar a causar. Hoy parece imposible ser un bully sin que nadie haga nada, salirte con la tuya todos los días y lograr el cometido personal de sacar tus frustraciones con otros, pero aunque los tiempos hayan avanzado y tanto la sociedad como las leyes estén alertas, lamentablemente aún no es ni será erradicado.

Cuando pensamos en bullying inmediatamente nos remitimos a las escuelas, a los niños o adolescentes, pero no tenemos en cuenta que a pesar de que muchos de nosotros ya podamos ser adultos con una vida profesional aún podemos llegar a ser víctimas de ello. El bullying laboral es un tema del que poco se habla; quizá por la vergüenza de que a una edad ya semi adulta o adulta aún puedan llegar a intimidarte, pero es una realidad latente día con día en muchas oficinas, en empresas, en restaurantes, agencias o cualquiera que sea el ámbito de trabajo.

Quizá para tus compañeros heterosexuales seas “el joto”, “el rarito”. Probablemente no te inviten a sus reuniones o te dejen hablando siempre con las mujeres o hagan comentarios molestos cada que entras al baño y alguno está ahí. Y a menos de que seas uno de los muchos gay que no tienen miedo a defenderse, a decir las cosas o a interactuar sin problema alguno con hombres heterosexuales siendo un igual, este tipo de actitudes y situaciones van a hacerte sentir mal, muy mal. Y si vas y te quejas con el jefe entonces eres mariconazo a la tercera potencia.

¿En qué momento tu ámbito de trabajo se convirtió en un salón de clases? ¿Por qué crees que te esté ocurriendo de nuevo? ¿En verdad eres tan insignificante como para no merecer un poco de respeto? Aquí sí necesito de toda tu atención para que leas bien lo que te voy a decir, y aunque muy probablemente ya lo hayas escuchado antes, esta vez trata de metértelo en la cabeza más concientemente…

Lo siento, pero el ser víctima de bullying no es culpa de nadie más que de la víctima, así de sencillo. ¿Qué tú no hiciste nada? ¡Precisamente! Es por el hecho de no hacer nada que los abusos continúan, porque si te armas de valor y tienes la fuerza de oponerte al victimario las cosas pueden llegar a cambiar. Probablemente no sea sencillo, quizá hasta te lleves una madriza, pero al menos no sigues de brazos cruzados y aunque cueste tiempo y esfuerzo estarás luchando por tu derecho de ser como se te da la gana, de vestirte como quieras, de hablar como quieras, de amar a quien quieras. Bien lo dicen por ahí, el abusador llega hasta donde el abusado lo permite, y si uno mismo le sigue dando poder a quien cree que lo tiene entonces estamos dejando que los golpes sigan llegando. Es cierto que el respeto se gana, como también es cierto que para ser respetado no hay mejor fórmula que primero respetarte a ti mismo.


¿Qué tanto te respetas tú como para dejar que otros no lo hagan? Y por el otro lado aplica igual, ¿cuánto te han faltado al respeto como para sentirte con el derecho de faltárselo a otros o de no hacer nada cuando ves que algo así le ocurre a alguien más? Sin duda algo para meditar, pensar y empezar a solucionar.  

martes, 27 de enero de 2015

¿Andarías con alguien VIH+?



Andarías con alguien que tiene VIH? Sé honesto… ¿Cuál es la primera respuesta que llegó a tu mente?

Cuando hablamos de VIH es muy común que la mayoría llegue a sentir temor, pero es mucho más común que uno piense que algo como eso “jamás le va a pasar”. Hablando de temas como este no importa la edad, de nada sirve si eres joven o no, el caso es que creemos que somos inmunes, que estamos exentos y muchas veces que un condón es suficiente para evitar llegar a ser portadores del virus. ¿En verdad crees que eso es todo lo que necesitas?

Debo decir que yo me he hecho la prueba del VIH en algunas ocasiones, y no hubo ninguna de ellas en la que no sintiera nervio y miedo durante la expectativa de los resultados. Sentía miedo porque en algún momento me ganó la calentura, porque pensé que nada pasaría y me olvidé de usar un condón. Y a pesar de que afortunadamente todas mis pruebas han salido negativas, la realidad es que no se puede estar jugando con el destino.

Supón que tú lo tienes, hagamos de cuenta que eres VIH positivo. ¿Crees que eso te haría diferente de los demás? ¿Piensas que no mereces las mismas oportunidades de ser amado y disfrutar de una relación maravillosa como todos? Honestamente yo no tengo una respuesta definitiva a la pregunta principal de este texto, pero lo que es cierto es que si yo fuera el portador, me gustaría saber que por pequeño o grande que sea ese detalle para otros, la oportunidad de encontrar el amor sigue sobre la mesa.

Pensaba escribir este artículo en base a los comentarios de otros, a las tantas respuestas positivas que recibí y a unas cuantas muy nefastas, pero la verdad es que no puedo hacerlo de esa forma. No puedo dar por hecho que todos los que respondieron con un sí rotundo en verdad lo harían, de igual forma no puedo estar seguro de que aquellos que sin dudarlo dijeron que no, no cambiarían de opinión si el hombre en cuestión fuera el amor de su vida. Lo que sí puedo hacer es hablar de mí, de lo que pienso y de mi propia experiencia.

Nunca he salido con alguien positivo, no porque lo rechace, pero porque jamás he conocido a alguien en el plano amoroso que sea portador. A quien sí conocí fue a un gran amigo, un hombre con tanta vibra positiva como belleza física y emocional; y sí, tenía VIH. Me contó que lo tenía desde muy chico y me lo dijo como si hablara del color de su cabello. Así sin más, sin darle importancia, sin dejar que fuera eso lo que lo definiera. ¿Sabes qué otra cosa tenía? Una relación más duradera y estable de la que yo he tenido jamás.

Creo que nunca he conocido a una pareja tan comprometida y feliz como la de ellos. Se entendían a la perfección, se amaban, se respetaban y créeme, por lo que llegué a saber en esas charlas subidas de tono, su vida sexual era por demás envidiable. Sí, su pareja era negativo, y para él eso nunca fue un impedimento o una barrera tanto en la cuestión emocional como sexual. Y yo siempre me pregunté… ¿Cómo demonios lo hacen?

Quizá no existe una fórmula, probablemente nunca sabré la respuesta, pero lo que sé es que hasta el último día de vida de mi amigo, fue feliz. Y gran parte de esa felicidad se debió a que encontró el amor en alguien sin prejuicios, sin miedos, con suficiente valor para estar a su lado sin importar nada. Creo que ahí está la clave, en que no todos somos ese tipo de hombre.

A muchos nos gana el miedo, esa estúpida mentalidad que nos dice que no es bueno, y en gran parte la inmensa falta de información en cuanto al tema. Es muy fácil decir que NO cuando los temores nos ganan, cuando nos ponemos a pensar lo que otros podrían pensar, cuando creemos que al estar con alguien positivo inmediatamente van a deducir que tú también lo eres y ¿¡cómo va a ser posible!?

Nos limitamos a ver la etiqueta sin hacer un esfuerzo por ver a la persona detrás, al ser humano, al hombre. Queremos lo mejor para nosotros sin preguntarnos antes si nosotros somos lo mejor para alguien más, pensamos que por no ser portadores de VIH somos mejores y muchas veces albergamos la estúpida idea de que todo el que lo tiene se lo ganó por andar de caliente, sin saber exactamente cómo fue que terminó siendo positivo.

¿Será que aún no estamos listos para darnos cuenta de que los tiempos han cambiado? ¿Será que a pesar de que muchos van por ahí pidiendo igualdad y navegando con bandera de activistas en el fondo siguen siendo intolerantes a aquello que no conocen? Si en lugar de VIH habláramos de una persona con cáncer, ¿la reacción sería la misma? Entonces… ¿estamos rechazando a alguien por ser diferente, o en realidad el temor es a la idea de amar a alguien que tenemos más probabilidades de perder?

Existen muchos factores a tomar en cuenta antes de responder si tendrías una relación con alguien que es VIH positivo, pero sean cuales sean lo importante es que no estén basados en el miedo. Sí, el VIH es contagioso, pero también lo es la estupidez, y al menos yo preferiría enamorarme de alguien VIH positivo que de un hombre tan estúpido que defina a otros por lo que tienen, y no por lo que son.


¿Tú qué harías? 

martes, 20 de enero de 2015

La carne es débil... ¿Una relación es sólo de dos?



 ¿Amor o sexo? ¿Sexo o amor? ¿Ambos? ¿Juntos o separados? Tantas preguntas y un solo conflicto. Durante mucho tiempo he querido escribir acerca de este tema, pero honestamente no me atrevía a hacerlo porque aún no definía una postura personal al respecto. Y es que cuando hablamos de amor y sexo no todos tenemos la capacidad, madurez o experiencia, para saber separarlos cuando la situación lo permite.


Es muy cierto que tanto el sexo con amor, como sin el son posibles. ¿Cuál sabe mejor? Eso es cosa de cada quién, pero lo que también es cierto es que cuando se trata de separarlos a veces nos cuesta un huevo y la mitad del otro. Para que me entiendan mejor y no darle tantas vueltas… ¿Qué pasa cuando verdaderamente amas a tu pareja pero sexualmente necesitas algo diferente?

Ah, llegamos al punto. Por ahí dicen que a veces de tanto comer caviar de pronto se antojan unos buenos tacos de frijoles sin importar qué tanto disfrutes la hueva de pescado. Total, imagina que por meses; o quizá años no has probado otra cosa que no sea un sándwich de jamón. Es lógico que un día vas a despertar con antojo de otra cosa, y por más que digan que pueden existir mil formas diferentes de preparar un sándwich de jamón para darle otro sabor, en el fondo TODOS sabemos que sigue siendo LO MISMO.

Por años pensé y me convencí de que mientras amaras a alguien era imposible echar pasión con otra persona. ¡Vamos! Que ni siquiera me podía pasar por la mente, y es que en mi mundo de caramelo creía que el amor era fuerte, poderoso, y suficiente. Tras años de experiencias, relaciones, enamoramientos, tipos que van, vienen y se vienen, he llegado a la conclusión de que desafortunadamente no es así.

Muchas veces escuché el famoso “somos hombres y tenemos necesidades” o aquél que dice “la carne es débil”, y pensaba que se trataban de meros pretextos para andar metiendo la ver…dura en la canasta de cualquiera. Hoy, en pleno 2015 y con casi 28 años de edad, debo confesar que mi mentalidad ha cambiado, ¡y no porque me guste andar de caliente! Eso es aparte, sino porque conforme la sociedad evoluciona nosotros lo hacemos con ella.

Aquí no se trata de infidelidades, sino de acuerdos. No hablamos de ser cabrones sino de ser realistas y honestos. Digamos que el amor de tu vida se va de viaje por 1 año, sí, aunque pueden visitarse te aseguro que lo harán quizá una vez al mes si bien les va y dependiendo de lugar en el que esté. Estando separados, ¿puedes pedirle fidelidad? Planteemos la pregunta desde otra perspectiva: ¿crees que aunque se lo pidas va a tener la fuerza suficiente de hacerlo? Otro giro más: ¿la tendrás tú?

A la hora de hablar de sexo siempre pensamos en lo placentero que es, en lo mucho que lo disfrutamos y en la cantidad infinita de posibilidades que hay para tenerlo. Pero cuando estamos enamorados pensamos en el sexo como algo prohibido fuera de tu relación de pareja. Y todos sabemos que cuando algo es prohibido a veces resulta mucho más excitante. ¿Qué prefieres? ¿Qué tu pareja te mienta y te diga que no se acuesta con nadie más? ¿O al menos saber que ambos pueden hacerlo sin que afecte el sentimiento que existe entre ustedes?

No estoy diciendo que vayan todos a ponerle con quien se les de su gana y engañen a su novio, no. Lo que estoy diciendo es que creo que es posible tener una relación basada en la confianza, la comunicación y LA VERDAD. Si bien los celos muchas veces juegan una parte fundamental en las relaciones, también existen diferentes formas de celar a tu pareja.

El hecho de que tu novio se acueste con alguien más NO quiere decir automáticamente que no te ama, lo que SI quiere decir es que en el momento estaba caliente. NO quiere decir que tú no seas bueno en el sexo, lo que SI quiere decir es que a pesar de eso la atracción por otras personas SIEMPRE va a estar presente. Piensa, ¿por qué en otras culturas no existe problema alguno con tener más de una pareja? Ahí tenemos a los árabes con sus varias esposas, o no nos vayamos tan lejos, a los europeos con una idea del amor y el sexo mucho muy diferentes a la nuestra. ¿Por qué para ellos es más normal el poder llevar una vida amorosa a la par de una vida sexual abierta?

Me atrevo a decir que todo está en la mente, la educación, la crianza y la madurez. En las tres primeras no hay nada que podamos hacer, así nos enseñaron a la mayoría en Latinoamérica. Crecimos pensando en el amor idílico de las telenovelas y películas, lleno de drama e intensidad, soñando con el hombre perfecto que sólo tenga ojos para uno y que no quiera ni ver a alguien más. Pero por el último; la madurez, sí que podemos hacer demasiado. Porque la experiencia te da armas, el crecimiento te abre la mente y mientras más vives más aprendes.

Quizá te cueste entender la idea del amor libre, pero existe. Quizá te estés enojando al leer esto por descalificar al amor como platónico y monógamo, no lo sé. Lo que sé es que si algo he aprendido es que la mentalidad, las ideas, las relaciones, así como el amor y el sexo son materia, y no se crean ni se destruyen… se transforman.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tipos de novios… ¿Cuáles son los peores?



Existen muchísimos tipos de novios. Los hay amorosos, entregados, divertidos, sexuales, esos a los que tu familia ama desde el primer momento o aquellos que tienen un no sé qué que nos resultan demasiado atractivos. Por otro lado, también existen ese tipo de novios que sólo nos dejan en la mente 5 sencillas, pero decisivas palabras: NO LO VUELVO A HACER.

Para este artículo me puse las pilas (no quiere decir que en los otros no lo haga, aclarando) y a amigos, gente en la calle y a través de mis redes sociales hice la siguiente pregunta: ¿Cuál es el tipo de novio que NO quisieras tener jamás? Como siempre, las respuestas variaron en grados impresionantes, pero después de una (ni tan) exhaustiva revisión de las respuestas obtenidas, llegué a la conclusión de que existen 8 tipos de novios que NADIE quiere tener.

El Patán


Estos son peores que una patada en nuestro sagrado miembro viril. El novio patán es aquél que tiene cero respeto por otros. Ese que trata a los demás como si fueran sus criadas (a veces incluyéndote). Se sienten deseados por todos y tienen el ego hasta por los cielos. Los patanes carecen de valores y muchas veces no respetan ni a su progenitora, son esos que piensan que hasta te hacen un favor por estar contigo y dejar que te vean de su mano “porque son demasiado cool y famosos en el ambiente”. Al patán parece que la educación le pasó de noche porque en rara ocasión se le nota.

 Al terminar una relación, son esa clase de tipos que publican cosas como “tú te lo pierdes y yo me lo ahorro”, pensando que son TAN importantes que jamás los vas a superar. #WTF.

El Urgido


¿A quién no le ha tocado uno de estos? El novio urgido es aquél que al mes de relación ya está hablando de vivir juntos, en su mente ya tiene lista toda la decoración de la casa que van a compartir, cuántos perros van a adoptar, quién va a cocinar y quién a lavar el baño. Va, sabemos que en estos tiempos atrapar a un hombre que valga la pena está cañón, ¿pero porqué la prisa?

El urgido muchas veces le tiene tanto miedo a la soledad que igual y ni siquiera sabe tu segundo apellido y ya se ve caminando al altar mientras suena “Halo” de Beyoncé en el fondo. Con alguien así, lo que puedes esperar es que a la segunda cita ya quiera conocer a tus amigos y hasta a tu familia porque a veces piensan que si abarcan TO-DOS los aspectos de tu vida te va a ser más difícil dejarlos. #QueMiedo.

 El Sucio


No, no me refiero a la cuestión sexual. Nos queda claro que a muchos nos gusta un poco de puerquez en ese sentido, ¿no? El novio sucio es aquél que es por demás descuidado no sólo en su aspecto personal sino también en todo lo que lo rodea. Seamos claros, una cosa es que (como a mí) le guste el look fachoso y despreocupado y otra muy diferente es que se vea y huela como vagabundo de colonia marginada. ¿A quién se le antoja besar a alguien a quien le apeste la boca? Un tipo sucio es aquél que tiene su casa hecha un asco a tal grado de que al ir al baño a hacer del 2 le piensas varias veces porque no vaya a ser que un bicho salte y se te meta por el ajay.

La neta, alguien que no se preocupa por sí mismo y su higiene deja mucho qué desear. Y es que si bien a veces un ligero aroma a sudor puede excitarnos, si le sumamos los demás aromas provenientes de pies, boca, cabeza y hasta de la entrepierna ya no se antoja igual. #Wakala

El Adicto


Dicen que toda adicción es mala, pero existen algunas que pueden llegar a encabr*narnos tanto que llegamos a un punto en el que la tolerancia sobrepasa su límite. El adicto es aquél que pasa dedicando la mayor parte de su tiempo a una cosa en particular, llamémosle alcohol, drogas, cigarro, celular o hasta al porno.

¿Quién quiere a un tipo que se la pasa borracho casi todos los días de la semana? ¿O a uno que no puede encontrar la diversión sin meterse equis pastillita? Ni qué decir de aquellos que nos hacen perder la paciencia estando pegados a su celular las 24 horas del día como si el no revisar su Facebook por 2 horas fuera a causar la extinción de la raza humana. Ahora que hablando del porno muchos quizá dirán que es una exageración, pero pónganse a pensar en lo siguiente: ¿Qué sucede cuando tu pareja prefiere masturbarse viendo porno que echar pasión contigo? Ah verdad, ahí ya no está tan padre.

Cuando una persona es adicta a algo, ese algo ocupa una prioridad mayor en su vida, sí, mucho mayor que su relación. ¿Y qué pasa cuando la adicción es hacia su pareja? Tampoco está cool, y es que si bien quizá él no se harte de estar contigo, tarde o temprano el que se va a hartar vas a ser tú. #UrgeRehab.

El Inseguro


¡Uy! Y de estos hay muchos. El típico novio inseguro es aquél celoso, posesivo, intenso y demandante. Ese que quiere saber qué estás haciendo, en dónde y con quién cada hora del día. Ese que excusa sus inseguridades diciendo que “se preocupa por ti” o que “te extraña a cada momento”. Sí, sí, ¡pero tampoco se pasen de v*rga!

Tener a tu lado a un hombre inseguro no sólo es estresante y dañino para tu salud física, mental y emocional, sino que también a largo plazo termina dañándolos a ellos. Quizá no se sienten tan guapos y creen que te vas a ir con cualquiera que te salude, o han tenido tan malas experiencias que desconfían de cualquiera de tus amigos y pueden llegar a prohibirte salir con tal o cual porque “de seguro quiere contigo”. Este tipo de novio te arma dramas por cualquier cosa, que si no contestaste el teléfono o lo dejaste en visto en Whatsapp, que si le dijiste que ya te ibas a dormir pero le diste like en Instagram a las fotos de no sé cuántos tipos durante la madrugada. Estos, a mi ver, son de los peorcitos. #PenaAjena

El Chichifo


Casual, este es el tipo de novio que nada más te usa para su beneficio. Cuando hablamos del chichifo no se trata de que únicamente sea un tipo de hombre al que le pagues desde la cena, el antro, los tragos o hasta la ropa. Un chichifo todavía va más allá, y es que existen aquellos que además del beneficio económico también “chichifean” atención.

Este tipo de novios son los que andan contigo para involucrarse en tu ambiente, conocer a tus amigos, darse a notar y sentirse parte de cierto grupo de personas. ¡Patéticos! Un novio así va a estar a tu lado hasta que obtenga de la relación todo lo que haya podido y después brincará a otra cama que le ofrezca algo nuevo, y a menos de que tengas más de 50 años, ya nadie te pele y estés dispuesto a pagar por compañía, NADIE quiere involucrarse con alguien así.  #PorInventadas.

El Martir


Este es muy gracioso, pero no por eso menos peor. El novio martir es aquél que se la pasa quejándose de todo lo que le sucede, ese que SIEMPRE adopta un papel de víctima que hasta Maria la del Barrio se queda p*ndeja a su lado por tanta desgracia que le ocurre. 

En casos como este, estos novios se tiran al suelo para que los recojas (y no en doble sentido) porque creen que es la única forma de atraer más tu atención. Y mira que pueden lograrlo MUY fácil. El desgaste emocional que se vive con una pareja de este calibre es impresionante, y es que no estarán contentos hasta que sientas sus problemas como tuyos y te arrastren con ellos a la depresión y el lamento. ¡Aguas! Que si bien muchas veces sus historias de vida y experiencias sí son deprimentes, estos van a sacarle todo el provecho que puedan para mantenerte a su lado y aplicar el famoso dicho “Misery Loves Company”. #PobrecitaPobrecita

 El Infiel


¡Bueno! ¿Qué podemos decir de este? En el caso de este tipo de novio fue muy interesante que cuando pregunté por los peores tipos de novios sólo pocas personas mencionaron al infiel. Ah, pero cuando dejé entrever que entonces a pocos les molestaría andar con alguien “golfita” la GRAN mayoría me dijo que el novio infiel se daba más que por entendido entre los peores.

Y sí, ¿quién quiere a alguien que le esté poniendo el cuerno cada que se le da su ching*da gana? Ok, estoy de acuerdo en que quizá muchos estén en un punto de aceptación (open mind, que le llaman) en el que no vean el sexo con otros como algo precisamente malo para su relación, pero la cruda realidad es que la mayoría aún espera que alguien se enamore TANTO que ni siquiera se le pare viendo la foto de Nick Jonas agarrándose el paquete.

Bien dicen por ahí, el que es infiel una vez lo será cuántas veces quiera. Y a menos de que seas de los que apoya la idea de que vinimos a este mundo a compartir todo lo que tenemos, mantener una relación con alguien que no esté satisfecho con lo que tú le provees en la cuestión sexual no te va a llevar a ningún lado. #NoEsZorraEsCoqueta



El patán, el urgido, el sucio, el adicto, el inseguro, el chichifo, el martir, el infiel… ¡Lotería! Aquí es donde debo confesar que ya pasé por todos estos y créanme que NO LO VUELVO A HACER, para andar con esas mam*das mejor sigo recurriendo a aquellas que son libres de compromiso y sin drama de por medio. ¿O acaso no es mejor?


¿Te ha tocado uno de estos o crees que faltó alguno en la lista? ¡Coméntale! ;) 

martes, 25 de noviembre de 2014

¿Quieres asistir completamente gratis al concierto de Yeho en Hit Night Club? ¡Aquí te decimos cómo!



El cantante israelí Yeho se encuentra en por primera vez en México promocionando su más reciente disco "Close To You" y #NoTanRosa te invita completamente gratis a su concierto el próximo Jueves 27 de Noviembre en Hit Night Club. 

Si quieres ser uno de los ganadores de los 10 pases dobles que tenemos para ti, sólo tienes que dejar un comentario en la parte de abajo con tu nombre completo. ¡Es todo! 

¿Quieres conocer más de Yeho? Te dejo por aquí algunos de sus videos más destacados para que te vayas ambientando y preparando para el show.